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lunes, 16 de mayo de 2016

Fusión imposible


“Pues tu unión es tu separación y tu separación es tu unión.
Tu alejamiento es una aproximación y tu aproximación es una partida”.
Ibn ‘Arabî (El Tratado de la Unidad)

No. No me toques. Cállate. Si me rozas, si hablas, si dices una sola palabra, desaparecerá. Y yo no quiero que eso ocurra. Es cierto que me duele, sí, me atraviesa como una daga, pero una dulce daga. Me duele pero no me duele. Me duele más cuanto más lejos. Y si no está, el sufrimiento será insoportable. No tengo alternativa. Lo decía Kierkegaard, creo, “si lo hace lo sentirá y si no lo hace también lo sentirá”. O algo así. No sé cuando apareció ni cómo. No tiene una explicación racional. Sí, tú no lo comprendes. Siempre has sido cerebral, frío, analítico. No crees en nada que no sea mensurable y consensuado. Pero en nombre de nuestra amistad te pido que no hagas nada. Ni siquiera dudar. No me creas si no quieres pero tampoco dudes. Tengo miedo de que se vaya; un terror de fondo, congelado, agazapado como una manada de lobos en la oscuridad, esperando atacar, amenaza este gozo innombrable, que no lo es y lo es. Es alegría y no es alegría, sin ser tristeza. Es tristeza y no. En su presencia, las lágrimas son un misterio, los sueños son un misterio. Ignoro cuánto durará. Espero que siempre. Sí, siempre. O bien, deseo un imposible, la fusión. Eso es, un imposible. Fundirnos en solo uno. Pero, al cabo, ¿no es esa la verdad última?, ¿no es acaso el ser sólo uno? ¿Por qué se empeña en la separatidad que desgarra? ¿Será para desde la disgregación experimentar el acto de amor de la agregación? ¿El ser ama al amor y por eso el amor es la máxima fundamentación del ser? ¿Es la nostalgia del amor un canto al amor? ¿Es eso lo que me ocurre? ¿Debemos rimar amor con dolor? Una multitud de recuerdos muy antiguos, desdibujados, indefinidos, pinceladas del anhelo más profundo, reverberan en torno, le dan forma pero para robársela al instante. Es un juego cruel pero dulce que me llama, que exige mi atención, más, mi identificación. Imposible. Fusión imposible. No, ni siquiera sé desde cuándo dura, ya te lo he dicho. Mi sensación es que desde siempre. Y para siempre. Para siempre. Pero ese siempre está dentro del tiempo, frágil. El tiempo no admite un siempre. Esa palabra no tiene sentido dentro del tiempo. Sometido a la duración, transcurre, se muere a cada instante y mata a ese instante, a esa parte de sí y a todo lo que contiene. Sólo la eternidad es piadosa, al margen de días, de siglos, de eones; concentrada en un punto, en un solo punto infinitesimalmente pequeño, casi inexistente, ¿inexistente? Imposible fusión. Imposible. No te preocupes. Estoy bien. Bueno, no estoy bien pero estoy bien. Ni se te ocurra llamar al médico. Sabemos lo que dirá. Que me cuide, que me preocupe de mí mismo, que la felicidad está dentro de uno. Si es así, esto está dentro. Y al mismo tiempo no. No está dentro ni fuera y está dentro y fuera. Absurdo, ¿verdad? O está dentro o está fuera. Sin embargo. Credo quia absurdum. Tonterías. Sin embargo. ¿Qué es? No lo sé. ¿Un sentimiento? O no, una certeza. Una tremenda certeza, sin sombra de duda. ¿Una visión? ¿Será esto lo que llaman ver? Ya sé que un ciego no debería hablar de esta forma, decir estas cosas. Un ciego conjugando el verbo ver suena ridículo, patético, incluso indecente. ¿Qué extrañas historias, qué conceptos peregrinos puede evocarnos esa palabra tan ajena? Sin embargo, si yo supiera lo que es ver juraría que estoy viendo. Me apostaría lo que me queda de vida, toda mi vida, a que veo. Y no volvería jamás, jamás, a la oscuridad de antes. Por eso, por favor, no me toques, no te muevas, no hables.
Félix Morales Prado

lunes, 16 de noviembre de 2015

¿A qué sabe lo que no sabe?


¿A qué sabe lo que no tiene sabor? ¿Qué se toca cuando no se toca? ¿A qué huele lo que no huele? ¿Cuál es el sonido del silencio? Preguntas incontestables que planteamos desde un yo ilusorio. Porque el hecho de que nuestro yo es sólo ilusión lo prueba que nada más que es memoria. No hay percepción del presente. Cada cosa de la que somos conscientes, ya es pasado.

domingo, 1 de noviembre de 2015

El canon literario



En el Diccionario de la Real Academia Española existen, para el término “canon”, diecinueve acepciones. De ellas me interesa seleccionar dos para aquello de lo que voy a hablar en este post. Una lo define como “regla o precepto”. La otra como “modelo de características perfectas”.
Una pregunta amplia de la que podría partir es: ¿existe el canon en el arte? O, mejor dicho, ¿hay, hoy día, algún canon que tenga validez para el arte? Tomemos como ejemplo la pintura. Efectivamente, hay personas, y muchas, para las que el informalismo no es arte pictórico sino cuatro manchurrones desparramados en un lienzo (por no hablar de las manifestaciones más vanguardistas, en las que podrían entrar los llamados performances). Para este tipo de observador, arte es el arte realista y, si los apuras mucho, el impresionismo. En todo caso, debe ser figurativo. Sin embargo, ahí tenemos a Miró, Picasso, Pollock, etc, que triunfaron saltándose a piola el canon.
Esto, al igual que a la pintura, se podría aplicar a la escultura, la música, el teatro, etc.
Pero, pasaré por encima de todas estas manifestaciones para centrarme en la que me interesa en esta ocasión: la literatura. Naturalmente, hemos de tener en cuenta que géneros literarios hay muchos: poesía, novela, cuento, ensayo, etc. Clasificación esta a la que, en la actualidad, también habría matices que añadir. Por ejemplo, ¿es concebible una novela que sea, al mismo tiempo, poema? ¿Y un poema que sea novela? En la antigüedad los había: Iliada, Cantar de Mío Cid, etc.
Pero iré poco a poco, intentando no desparramarme.
¿Existe un canon en la poesía? Hasta el siglo XIX, la poesía o tenía rima o no era poesía. Aún hay gente que piensa eso. En el XX, la rima ya no se consideró necesaria para que un poema fuese poema. Cuando llegaron las primeras vanguardias (dadá, surrealismo…) hicieron tabla rasa de todas las reglas. Sólo los surrealistas dejaron en pie una, que formaba parte de su moral: no incurrir en ningún tipo de poesía burguesa. Lo que, paradójicamente, iba en contra de su defensa de la libertad en la creación a ultranza. No diré nada de cuando, con Mallarmé a la cabeza como referente más inmediato, aparece la llamada “poesía visual”, que alcanzó su cima hacia los años setenta del siglo XX. Bien. ¿Dónde está el canon aquí? ¿Cuál de ellos lleva razón? ¿Cuándo algo es culpable de lesa poesía y cuándo no?
Si nos trasladamos a la narrativa, nos encontraremos, en primer lugar, ante la siguiente tesitura: ¿En qué se distingue un cuento de una novela? ¿Y una novela corta de una novela larga? ¿En el número de páginas? Los teóricos de la literatura dicen que no, que son muchas otras las diferencias. ¿Engloba el relato los tres subgéneros? Parece que todos tendrían que tener tres partes: planteamiento, nudo y desenlace. En un principio, el canon imponía que estas tres fases tenían que ser lineales y seguir ese orden. Ya entrado el siglo veinte, esas reglas se fueron al garete: relatos que arrancaban del desenlace, relatos que carecían de tales tres partes, relatos con desenlace abierto, novelas laberínticas, como “Rayuela”, etc. Sin dejar aparte, claro está, normas que algunos buenísimos amigos míos mantienen sin que sean verdad. Baste un botón de muestra: el narrador no puede exponer en la novela su cosmovisión, su opinión, sino a través de los personajes. Hay montones de novelas que demuestran lo contrario. Ej, “Crimen y castigo”. Habla el narrador: “Los sueños de un hombre enfermo suelen tener una nitidez extraordinaria y se asemejan a la realidad hasta confundirse con ella, etc”. Hay quien habla de verosimilitud en el relato, aunque sea de corte fantástico. Según y cómo. Esa verosimilitud en la literatura fantástica, esa construcción de una fantasía que parece real está en Borges, en Bioy Casares, en Sabato, sí. Pero, ¿quién puede encontrarla en Lovecraft, por ejemplo?

Ya sé que me dirán que el canon evoluciona. Y en eso estoy de acuerdo. Pero, por eso mismo que evoluciona, no está prohibido transgredirlo. Sin esas transgresiones, escribiríamos aún como Homero. Dick Fosbury revolucionó el salto de altura, al saltar de espalda pasándose por el forro el rodillo ventral. Así revolucionó la técnica y cambió el canon.


Conclusión: No hay canon. El canon es tu libertad creativa. Otra cosa es que te salga bien.

martes, 30 de junio de 2015

LA CEREMONIA DE LA CONFUSIÓN

A seis o siete meses de las Elecciones Generales en España, este país está sumido en un auténtico marasmo político. Después de una indignación que tomó cuerpo en el movimiento ciudadano del 15M, y llegados casi todos a la conclusión de que levantar las manos en la calle puede quedar muy hermoso pero no conduce a nada práctico, al calor de este fuego emergieron partidos nuevos que prometían una gestión limpia, honrada, transparente y con una amplia participación del pueblo. Mientras, los partidos de siempre continuaban siendo como siempre y los casos de corrupción saltaban y saltan a la luz pública día a día. Y la crisis no se acaba, diga lo que diga Rajoy, cuya marca desde el principio de su mandato es la mentira.
De los nuevos partidos (considerado Ciudadanos como marca blanca del PP) el que más ilusión suscitó fue Podemos. Por creer en él, no sólo creyó, por ejemplo, Gabilondo, periodista de probada calidad y honestidad, que les dio, al menos de forma implícita, un voto de confianza. También personajes claramente encuadrados en la derecha, como el cantante Bertín Osborne, aseguraban estar de acuerdo en casi todo lo que decía Pablo Iglesias. Hasta que, dadas las declaraciones del líder de Podemos con respecto a Venezuela, cambió su opinión.
La formación de Pablo Iglesias, al día de hoy, sigue defraudando a sus simpatizantes. Lo más importante no es que Colau haya nombrado a una activista “post porno”, Águeda Bañón, como responsable del departamento de comunicación (esto puede ser sólo una cuestión dudosamente estética) ni que el alcalde de Cádiz, “Kichi”, interviniese en un deshaucio donde no está claro quién es la víctima o el victimario (tal vez ambos lo sean). La cosa empieza a ponerse más turbia cuando nos enteramos de que Manuela Carmena, saltándose el reglamento y la propia ética de su partido, contrata como jefe de Gabinete a un familiar. Ya empezamos. Y eso que aún no han empezado. Empezar antes de empezar es una contradicción en los términos. Pero aquí la tenemos. Sólo son ejemplos de cosas que están ocurriendo en muchos ayuntamientos dirigidos por Podemos o sus marcas blancas.
Pero la guinda de la tarta, el colmo de la contradicción, está en las primarias celebradas por la formación hoy mismo. Unas primarias encaminadas a garantizar a Iglesias y su grupo la gobernabilidad, en caso de ganar, dejando afuera a todas las corrientes críticas que pueda haber dentro de su propio partido . Esto ya no deja lugar a dudas. Es decir, a que no hay alternativas. A que, como decía en un principio, estamos en un marasmo político. Estamos, una vez más, en el punto cero, antes del 15M. ¿Qué hacer? ¿No votar? Ganará otra vez el PP. ¿Votar PSOE? Noooooo. En absoluto. ¿Votar un partido minoritario? No sirve para nada. ¿Votar a quién? Resultado: neurosis absoluta. Mal rollo.
Y que no se piense que me alegro. Yo también me ilusioné con Podemos. Pero ya me han engañado otros demasiadas veces. Y se termina aprendiendo.

A veces, cuando me da la parana (o la lucidez) pienso que todo esto es una ceremonia de la confusión organizada por los de siempre para perpetuarse en el trono. Que Dios (exista o no) nos ampare. No veo otra.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Yo también estoy loco


“El poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe”.
Alejandra Pizarnik

Alejandra Pizarnik estaba loca. Y fue una de las más grandes poetas en lengua española del siglo XX. Y se suicidó a los 36 años de edad. Su íntimo amigo, Julio Cortázar, le escribió este hermoso y tierno poema:

“Aquí Alejandra
Julio Cortázar


A Alejandra Pizarnik

Bicho aquí,
aquí contra esto,
pegada a las palabras
te reclamo.
Ya es la noche, vení,
no hay nadie en casa
Salvo que ya están todas
como vos, como ves,
intercesoras,
llueve en la rue de l'Eperon
y Janis Joplin.
Alejandra, mi bicho,
vení a estas líneas, a este papel de arroz
dale abad a la zorra,
a este fieltro que juega con tu pelo

(Amabas, esas cosas nimias
aboli bibelot d'inanité sonore
las gomas y los sobres
una papelería de juguete
el estuche de lápices
los cuadernos rayados)

Vení, quedate.
tomá este trago, llueve,
te mojarás en la rue Dauphine,
no hay nadie en los cafés repletos,
no te miento, no hay nadie.
Ya sé, es difícil,
es tan difícil encontrarse
este vaso es difícil,
este fósforo.
y no te gusta verme en lo que es mío,
en mi ropa en mis libros
y no te gusta esta predilección
por Gerry Mulligan,
quisieras insultarme sin que duela
decir cómo estás vivo, cómo
se puede estar cuando no hay nada
más que la niebla de los cigarrillos,
como vivís, de qué manera
abrís los ojos cada día
No puede ser, decís, no puede ser.

Bicho, de acuerdo,
vaya si sé pero es así, Alejandra,
acurrúcate aquí, bebé conmigo,
mirá, las he llamado,
vendrán seguro las intercesoras,
el party para vos, la fiesta entera,
Erszebet,
Karen Blixen
ya van cayendo, saben
que es nuestra noche, con el pelo mojado
suben los cuatro pisos, y las viejas
de los departamentos las espían Leonora Carrington, mirala,
Unica Zorn con un murciélago
Clarice Lispector, agua viva,
burbujas deslizándose desnudas
frotándose a la luz, Remedios Varo
con un reloj de arena donde se agita un láser
y la chica uruguaya que fue buena con vos
sin que jamás supieras
su verdadero nombre,
qué rejunta, qué húmedo ajedrez,
qué maison close de telarañas, de Thelonious,
que larga hermosa puede ser la noche
con vos y Joni Mitchell
con vos y Hélène Martin
con las intercesoras
animula el tabaco
vagula Anaïs Nin
blandula vodka tónic

No te vayas, ausente, no te vayas,
jugaremos, verás, ya verás, ya están llegando
con Ezra Pound y marihuana
con los sobres de sopa y un pescado
que sobrenadará olvidado, eso es seguro,
en un palangana con esponjas
entre supositorios y jamás contestados telegramas.
Olga es un árbol de humo, cómo fuma
esa morocha herida de petreles,
y Natalía Ginzburg, que desteje
el ramo de gladiolos que no trajo.
¿Ves bicho? Así. Tan bien y ya. El scotch,
Max Roach, Silvina Ocampo,
alguien en la cocina hace café
su culebra contando
dos terrones un beso
Léo Ferré
No pienses más en las ventanas
el detrás el afuera
Llueve en Rangoon ---
Y qué.
Aquí los juegos. El murmullo
(Consonantes de pájaro
vocales de heliotropo)
Aquí, bichito. Quieta. No hay ventanas ni afuera
y no llueve en Rangoon. Aquí los juegos”.

Alejandra escribió una amplia obra, muy extensa si tenemos en cuenta lo prematuro de su muerte. Si clicáis encima de esta frase, iréis a una página que contiene poemas suyos.  Alejandra estaba loca y se suicidó. Como Silvia Plath, como Alfonsina Storni, como Larra, como Virginia Woolf, como Cesare Pavese, como Van Gogh y como tantos otros y otras, poetas y no poetas.
La gente suele burlarse de las personas víctimas de la locura. Tal vez hoy menos. Pero aún recuerdo con horror que, en mi niñez, un entretenimiento común era ir a La Morana, el manicomio de Huelva, y arrojarles piedras y cacahuetes, como si fueran monos, a los locos que estaban tras las rejas. La gente suele despreciar y estigmatizar a los suicidas, sin tener la más mínima idea del infierno por el que esas personas han debido de pasar para tomar tal decisión ni plantearse si ellos hubieran sido capaces de soportarlo.
Suicidarse. Enloquecer. Eso es precisamente lo normal en este mundo horrendo. Lo anormal es quedarse embobado viendo el partido Real Madrid –Barça mientras que el país y el mundo entero se hunden. Pensad eso. Sólo cinco minutos. Ved u oíd las noticias. Enteraos de lo que está pasando en todas partes y luego juzgad a los que caen en situaciones extremas u optan por “el gesto definitivo”, como lo llamó Cesare Pavese.
Alejandra, la pequeña Alejandra, era una excepcional poeta. Y se suicidó. Y estaba loca. Yo también estoy loco.

viernes, 18 de julio de 2014

Oración


A vosotros, dioses que pululáis por el aire dentro del aire, dioses que envidiáis al mortal si es feliz y os cebáis en él si la desgracia le clavó sus garras, a vosotros que favorecéis a los poderosos y los ricos y permitís, cuando no los ayudáis con vuestro fétido aura, que aplasten y opriman a los débiles y desfavorecidos por la fortuna, esa fortuna que repartís injustamente como quien arroja un puñado de confetis al aire, a vosotros que jugáis con nosotros como si fuésemos marionetas o piezas de un ajedrez enloquecido, a vosotros os digo, os grito a la cara que sólo merecéis mi desprecio, que vuestro ocaso está próximo. Y os reto, os reto con la sola protección de mi coraza, el amor, con mi única arma, el amor, con mi única estrategia, el amor. Y con la esperanza de que, si bien he de pagar con aún más dolor del que me habéis infligido, mi atrevimiento, vuestra derrota es posible. Pues David venció a Goliat y una legión de hormigas o mosquitos puede acabar con un elefante o un león. Imploro al Espíritu Santo para que me asista. Y os maldigo, demonios que envenenáis la vida. Amen.

miércoles, 16 de julio de 2014

La luz rota


Ando ahora escribiendo una novela cuyo título provisional es “La luz rota”. Como introducción, lleva un poema de Félix Morales Santos, mi hijo, muerto hace año y medio, en el que expresa sentimientos que me hacen llorar y que dieron lugar al texto que escribo poco a poco. El poema dice:


Da igual, un poco, todo. 
La hojarasca que resuena,
que cruje en los pies. La sombra
y el dibujo de luz sobre la ropa
de invierno.
Da igual, un poco, todo.
Otra última despedida avara,
tibia el agua en la sopa. La sal ya
no se toma, cándida malla la tez
de la carne.
Un poco da igual, todo.
Da igual que llores, que rompas,
da igual cuando estallas. La mano
acurruca un puño de arroz
y lo echa todo al puchero.
Da todo un poco igual.
Un poco de frío, un poco de ejercicio,
un poco de asfixia en el olor
del cobre caliente. El tesoro
empieza a brillar.
Da igual, un poco, todo.
Otro gemido, el turmoil
de los ponys en la alameda. Un poco
de fibra en los dientes; todo
el mundo en su mundo.
El mundo en el de todos.
Da todo un poco igual.
Félix Morales Santos


miércoles, 9 de julio de 2014

La falsa moneda


No. Este no es un post machista. El vídeo de Imperio Argentina es sólo un guiño humorístico. De lo que realmente quiero hablar en esta entrada es de como aumenta día a día la falsificación de dinero en España. No sé si también en otros países. Supongo que sí. Un día sí y el otro también se detienen redes de falsificadores de euros, dólares y otras divisas. Se veía venir con la crisis. En las compras que he hecho últimamente suelen pasar el billete que entrego por una maquinita de rayos infrarrojos. Y es que han llegado a tal nivel de perfección los falsificadores que la marca de agua ya no es garantía de autenticidad. Lo son unas manchitas de colores que sólo aparecen bajo este tipo de luz. Ya se las arreglarán para incorporarlas también. Un tendero me comentaba el otro día que un hombre al que le habían colado en la calle doscientos cincuenta euros falsos fue a un banco a ingresarlos y lo denunciaron. Es decir. No sólo es delincuente el que falsifica sino también el estafado que intenta utilizar esa moneda sin saber que es falsa. ¿Y cómo demuestra que se la endilgaron y no la falsificó él? Es de locos. Y poniéndonos ya en plan conspiranoicos, ¿quién nos dice que no es un plan para acabar con el dinero tradicional, establecer las tarjetas y luego acabar con estas e implantarnos el famoso chip en la piel que marcará nuestra capacidad de consumo de bienes? Porque de lo que estoy seguro es de que detrás de los falsificadores de poca monta hay grandes potentados, sus jefes, los jefes del mundo, los que nos tienen jodidos con la crisis. Así que cuidadito con el billete que recibís. Últimamente menudean de lo lindo los falsos. Sobre todo, al parecer, los de veinte euros.  O tempora, o mores. ¡Qué carajo, que vamos pa abajo!

lunes, 26 de mayo de 2014

Elecciones al Parlamento Europeo 2014


Los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo, ayer, 25 de mayo de 2014, son decepcionantes, deprimentes y, si alguien no lo remedia, un paso más en la tragedia en la que ya está sumida Europa (y con ella el mundo) y que, sin duda, aumentará más y más hasta arrojarnos por el precipicio. Ya predije esto en posts anteriores de este blog, cuyos links os dejo: 
http://blogdefelixmoralesprado.blogspot.com.es/2011/04/fabula-siniestra.html, http://blogdefelixmoralesprado.blogspot.com.es/2012/11/suicidios-por-deshaucio.html
http://blogdefelixmoralesprado.blogspot.com.es/2012/05/neonazis-en-grecia.html
¿En qué está pensando el mundo? ¿Nadie ha aprendido de la Historia? Que el PP y el PSOE hayan vuelto a ganar a pesar de su notable pérdida de votos es vergonzoso y habla muy mal de los españoles. Pero la victoria aplastante de los ultraderechistas, xenófobos, nazis, en Francia es terrorífica. Y no ha sido sólo Francia, sino muchos otros países europeos, de los considerados “avanzados” los que han puesto el poder en manos del radicalismo fascista. ¿Qué pasará a continuación? No quiero ni pensarlo. Tal vez otro baño monstruoso de sangre y luego un arrepentimiento inútil. ¡No os arrepintáis después, carajo! ¡Poned remedio ahora! Reflexionad. No esperéis a que se produzca la herida mortal. ¡Evitadla a toda costa! ¡Ojalá sea así y no reaccionemos demasiado tarde!

domingo, 19 de enero de 2014

Hay golpes en la vida...

"Los heraldos negros", de César Vallejo, en la voz de José Manuel Castañón:


LOS HERALDOS NEGROS

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

César Vallejo

viernes, 9 de noviembre de 2012

SUICIDIOS POR DESAHUCIO



Los recientes casos de suicidios de varias personas impulsadas por la desesperación de la presión hipotecaria y el desahucio, es algo que clama al cielo y nos deja bien claro el carácter malévolo de los banqueros. Es evidente que la gente les importa un comino. Ellos quieren dinero y más dinero, a costa de depresiones graves, desesperación, suicidios. Todo vale con tal de embolsarse unos euros más. Que, por cierto, en el caso de los rescates bancarios, y en más casos, están siendo robados al pueblo. Que esta situación sangrante de la avalancha de autolisis se iba a producir, ya lo predije yo en un post de tintes literarios colocado el 24 de abril de 2011: http://blogdefelixmoralesprado.blogspot.com.es/2011/04/fabula-siniestra.html No había que ser Nostradamus para prever lo que ocurriría. A las personas se les puede apretar, pero no llevarlas a la asfixia, al callejón sin salida posible. Expresar indignación ante la situación a la que nos ha llevado el sistema financiero mundial es poco. No se quedará ahí. La hecatombe, que ya aplasta a la buena gente, aún la aplastará más. Pero también, quizá, a los causantes de ella. Tendrá como posibles resultados: lo que está pasando, gente que se suicida; el aumento de la delincuencia menor (que de la grande ya tenemos mucha), la revolución (cosa que dudo) o un pronunciamiento militar y el consecuente fascismo. Así pasó en los años veinte-treinta del siglo pasado. Ojalá la historia no se repita. 

miércoles, 31 de octubre de 2012

TEORÍA DEL CAOS

Nuestras acciones, aún  cuando sean impremeditadas, ignoran el alcance de sus consecuencias. Manoteamos como náufragos en el caldo de nuestra existencia generando olas que producirán otras a su vez. Nada está perdido ni es inútil. Cada brizna de vida colabora con la vida. Nada es despreciable. Del agua cenagosa nace la flor del  loto. Y el más vago de todos los tirados diseña un destino.

Aquellos que por orgullo de su propio pasar, que siempre es circunstancial, anecdótico, contingente, desprecian a otras manifestaciones de la vida, están ciegos, ignoran los espejos que los rodean, sumergidos en la gran oscuridad del no saber de su nihilidad, esa máxima luz olvidada.

domingo, 1 de julio de 2012

EL AMOR

El “amour fou” cabalga entre rosas y cuerdas. Y vuelve loco al que se le entrega. Podría confundirse con el verdadero amor. Y eso sería peligroso. El “amour fou” es fascinante. Y destructivo. El amor de verdad tiene una impronta misteriosa y calma. Y es muy difícil de encontrar. Puede darse entre un hombre y una mujer o entre una mujer y su espíritu o entre un hombre y su alma. Cuando el amor surge, me refiero al amor de verdad, surge la Daena, la Fravarti, el Espíritu Santo. El resto es sólo temblor de la carne, que nada es y que nada sabe de lo que tiembla. Lo que tiembla se aquieta en el amor verdadero y contempla la belleza del Único Que Es.


miércoles, 27 de junio de 2012

G versus J


Probablemente, una de las dudas que más fastidia al sufrido escribiente castellano es el fonema velar fricativo sordo cuando antecede a una “e” o una “i”. ¿Cómo se escribe? ¿”G” o” J”? ¿Coger o cojer? ¿Garage o garaje? ¿Giménez o Jiménez? Pues mire usted hasta dónde puede llegar la duda que este apellido existe en sus dos versiones, con G y con J iniciales. Y es que se trata exactamente del mismo sonido, carajo (ahí no ha lugar a hesitación, ¿ven?, porque la j de carajo es el fonema del que estamos hablando mientras que la g de carago –americanismo referido a un árbol de la familia de las Papilionáceas, con flores rosadas, dispuestas en racimos, y frutos provistos de celdillas que contienen una especie de melaza -¡qué bonito! ¿eh?-, es su primo oclusivo sonoro.Quiero decir que se trata de la velar oclusiva sonora-).  Así que si van ante A, O y U, no hay problema. Ya sé que hay que escribir caja; lo otro sería una suciedad. El conflicto surge (¿Ven?, ¿ven? That is the question. He aquí el dilema: ¿surge o surje? Pues surge. Yo lo sé porque soy muy leído. Pero ¿y los demás? ¿Eh?, ¿eh?). El problema surge (¡o surje, coño!), decía, ante la e y la i. Tanto que escritores de muchísimo fuste, y no sólo uno (y no, por supuesto, sólo el pobre estudiante de secundaria o la auxiliar administrativa que se pinta las uñas en vez de leer e informarse de las reglas gramáticales como sería su obligación) sino varios -¿o más?- han protestado explícitamente e implícitamente de tal arbitrariedad ortográfica. Ya sé que la ortografía ha de ser, en más o menos medida, arbitraria. Pero que los señores de la R.A.E. eliminen en la última reforma de la ortografía la obligatoriedad del acento diacrítico en el adverbio “sólo”, que sí tiene sentido, y que dejen esto de la g y la j, creo que estará haciendo pegar brincos a Juan Ramón Jiménez en su tumba. Él, que siempre escribió con J (en todos sus poemas y demás textos) lo que sonaba como VELAR FRICATIVA SORDA, dijo, más o menos, que escribía con J lo que sonaba como J porque desde pequeño había consultado un diccionario de su abuelo en que así figuraba la cosa y, sobre todo, porque le divertía mucho hacer irritar a los académicos. Como a mí.


martes, 6 de marzo de 2012

EL NOMBRE DE DIOS

Ya anteriormente, aunque de manera más desenfadada, dediqué un post a un tema que lindaba con el que ocupa a este. Aquí seré más serio. Decía en una respuesta a determinado comentario en aquella entrada que “El nombre de dios ha constituido siempre un problema en el entorno religioso universal”. Así es, efectivamente. Al respecto, dice Louis Cattiaux en su libro “El mensaje reencontrado”: “Posee todos los nombres y no tiene ninguno”. De forma mucho más transparente (aunque a muchos pueda parecerles abstrusa) profunda y completa hasta el punto de constituir una verdadera Summa Theologiae en varios versos, se refiere a ello Lao-Tse en el Tao-Te-King: “El Tao que puede ser nombrado no es el verdadero Tao./ El nombre que se le puede dar no es su verdadero nombre/. Con nombre, es la Madre de todas las cosas/. Sin nombre es el origen del Universo./ Su identidad es el misterio”. En tan pocas lineas subyace, perfectamente expresada y explicada, una verdad dispersa bajo distintas apariencias, y más o menos corrompida por los desmanes del tiempo y los hombres, en casi todos los mitos y religiones. Y de la que se ha ocupado la filosofía al intentar estudiar y desentrañar temas como los de la esencia y la existencia, el todo y la nada, lo uno y lo múltiple, materia y espíritu o la controvertida existencia de Dios, en el que ahora está de moda no creer. Pero… un momento. ¿No creer en Dios o no creer en su existencia? Es lo mismo, dirán algunos. No. No es lo mismo. Veamos. Una cosa es ser y otra existir. Y aunque existir conlleva ser (todo lo que existe es), ser no implica existir. La palabra existir procede del latín exsistere (tomar posición fuera, manifestarse). La palabra ser no implica un afuera, una manifestación. Ejemplo: “La nada es la ausencia de toda existencia”. Ahí está. La nada tiene ser porque es idéntica al todo. Todo y nada, aunque aparentemente antitéticos, son lo mismo. Lo dice el fragmento del Tao-Te-King citado más arriba: “Su identidad es el misterio”. Me explico. Cuando afirma que “Sin nombre es el origen del universo”, se está refiriendo a la nada. Claro. De la nada procede lo manifestado, así como el día de la noche o la vida resurge de lo muerto. ¿O no crece la planta en el estiercol? ¿No producen acaso vida los cadáveres nutriendo la tierra? Y, sin embargo, la nada no existe. Antes decía que diferentes religiones y mitos habían disfrazado el asunto con diferentes atuendos. Para ciertos gnósticos un solo dios, Abraxas, representa, en sus dos facetas, una y otra cosa, bien y mal, todo y nada. Para otros, como los mazdeístas o los posteriores cátaros, un dios malo habría creado el mundo material y un dios bueno se mantendría no manifestado en un plano que Cirlot tal vez habría llamado el NO. Para los cristianos, ya sabemos, está Dios y el oponente, el maligno, el Diablo.
Pero, antes de que nos perdamos, si es que no nos hemos perdido ya, vayamos al meollo de la cuestión, el nombre de Dios, y a la solución que Lao-Tse resume magistralmente en el texto arriba citado: “Con nombre es la madre de todas las cosas. / Sin nombre es el origen del Universo”. Pues sí. Con nombre, llámesele Dios, Yaveh, Alá, Zeus o Energía Cósmica, es la madre de todo lo que existe. Sin nombre es el origen. Uf. El origen. Casi nada. El enigma que han perseguido, cambiando de opinión cada dos por tres, los filósofos o los científicos a lo largo de la historia. Sobre este nombre oculto (digámoslo así) dice Cattiaux: “Danos tu NOMBRE secreto, ¡oh Señor!, si juzgas que nuestros corazones son lo bastante puros como para no morir por ello”. Librémonos entonces de intentar conocerlo.
El caso es que con nombre (que pueden ser y, de hecho, son muchos –para creyentes y ateos-) o sin nombre, es la misma cosa. Y en esa identidad, ¡oh, maravilla y poesía!, radica el misterio.

sábado, 3 de marzo de 2012

PSICOLOGÍA DEL INSULTO

Cabrón, puta, imbécil, ladrón,  mierda, cerdo, maricón, gilipollas, tonto, majareta…
El insulto es casi siempre una vulneración de la escala de valores del receptor. Es decir, se considera que nos insultan cuando nos acusan de estar comportándonos al margen de lo que se considera adecuado, al margen de la moral de un determinado grupo. Lo que tiene una cierta patente de autenticidad en su momento. Por ejemplo, decir a alguien que era un cabrón (es decir, que su mujer le ponía los cuernos) en los siglos XVII, XVIII, XIX… podía ser tomado como auténtico insulto por la semántica de la expresión y lo que conllevaba. Gritarle a un tipo ¡maricón! podía ser un insulto hasta hace unos años según esos parámetros. Lo curioso, es que lo sigue siendo. Si le dices ¡gay! ya no es un insulto. Puta, por ejemplo, es la mujer que se gana la vida, honradamente y dando la cara, haciendo lo mismo que otras hacen con disimulo y mucha más rentabilidad. Puta, en estos tiempos, según lo expuesto más arriba, no debería ser insulto. Y lo es.
¿Cuál es, entonces, la esencia del insulto? ¿El contenido de la frase? No. La actitud del emisor. Lo que Jakobson llama Función Expresiva.
Pero concurren otros elementos en la configuración del insulto que no podemos dejar aparte. Se trata del contexto. Contexto extralingüístico, claro. Por ejemplo, si uno de izquierdas llama a otro de derechas “fascista” eso es un insulto, aún a sabiendas de que el que lo recibe lo es. Si uno de derechas le endilga a uno de izquierdas “rojo, comunista”, eso, en determinados ambientes, es insultar, aunque el destinatario del piropo sea el gemelo de Trotsky.
La psicología del insulto, por lo tanto, radica en la actitud del insultador. Tú puedes decirle a un amigo “¡Ay, cabrón, pero qué gracia tienes!”. Y eso no es un insulto, aunque figure la palabra cabrón por medio.
Así que si queréis insultar a alguien con lo que es la esencia del insulto, poned la cara tensa, miradlo fíjamente a los ojos. Tiraos un pedo si en ese momento os sale, daos la vuelta y largaros.