Félix Morales Prado
lunes, 19 de enero de 2015
lunes, 10 de noviembre de 2014
Yo también estoy loco
“El poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe”.
Alejandra
Pizarnik
Alejandra Pizarnik
estaba loca. Y fue una de las más grandes poetas en lengua española del siglo
XX. Y se suicidó a los 36 años de edad. Su íntimo amigo, Julio Cortázar, le
escribió este hermoso y tierno poema:
“Aquí Alejandra
Julio Cortázar
A Alejandra
Pizarnik
Bicho aquí,
aquí contra esto,
pegada a las
palabras
te reclamo.
Ya es la noche,
vení,
no hay nadie en
casa
Salvo que ya están
todas
como vos, como ves,
intercesoras,
llueve en la rue de
l'Eperon
y Janis Joplin.
Alejandra, mi
bicho,
vení a estas
líneas, a este papel de arroz
dale abad a la
zorra,
a este fieltro que
juega con tu pelo
(Amabas, esas cosas
nimias
aboli bibelot
d'inanité sonore
las gomas y los
sobres
una papelería de
juguete
el estuche de
lápices
los cuadernos
rayados)
Vení, quedate.
tomá este trago,
llueve,
te mojarás en la
rue Dauphine,
no hay nadie en los
cafés repletos,
no te miento, no
hay nadie.
Ya sé, es difícil,
es tan difícil
encontrarse
este vaso es
difícil,
este fósforo.
y no te gusta verme
en lo que es mío,
en mi ropa en mis
libros
y no te gusta esta
predilección
por Gerry Mulligan,
quisieras
insultarme sin que duela
decir cómo estás
vivo, cómo
se puede estar
cuando no hay nada
más que la niebla
de los cigarrillos,
como vivís, de qué
manera
abrís los ojos cada
día
No puede ser,
decís, no puede ser.
Bicho, de acuerdo,
vaya si sé pero es
así, Alejandra,
acurrúcate aquí,
bebé conmigo,
mirá, las he
llamado,
vendrán seguro las
intercesoras,
el party para vos,
la fiesta entera,
Erszebet,
Karen Blixen
ya van cayendo,
saben
que es nuestra
noche, con el pelo mojado
suben los cuatro
pisos, y las viejas
de los
departamentos las espían Leonora Carrington, mirala,
Unica Zorn con un
murciélago
Clarice Lispector,
agua viva,
burbujas
deslizándose desnudas
frotándose a la
luz, Remedios Varo
con un reloj de
arena donde se agita un láser
y la chica uruguaya
que fue buena con vos
sin que jamás
supieras
su verdadero
nombre,
qué rejunta, qué
húmedo ajedrez,
qué maison close de
telarañas, de Thelonious,
que larga hermosa
puede ser la noche
con vos y Joni
Mitchell
con vos y Hélène
Martin
con las
intercesoras
animula el tabaco
vagula Anaïs Nin
blandula vodka
tónic
No te vayas,
ausente, no te vayas,
jugaremos, verás,
ya verás, ya están llegando
con Ezra Pound y
marihuana
con los sobres de
sopa y un pescado
que sobrenadará
olvidado, eso es seguro,
en un palangana con
esponjas
entre supositorios
y jamás contestados telegramas.
Olga es un árbol de
humo, cómo fuma
esa morocha herida
de petreles,
y Natalía Ginzburg,
que desteje
el ramo de
gladiolos que no trajo.
¿Ves bicho? Así.
Tan bien y ya. El scotch,
Max Roach,
Silvina Ocampo,
alguien en la
cocina hace café
su culebra contando
dos terrones un
beso
Léo Ferré
No pienses más en
las ventanas
el detrás el afuera
Llueve en Rangoon
---
Y qué.
Aquí los juegos. El
murmullo
(Consonantes de
pájaro
vocales de
heliotropo)
Aquí, bichito.
Quieta. No hay ventanas ni afuera
y no llueve en
Rangoon. Aquí los juegos”.
Alejandra escribió
una amplia obra, muy extensa si tenemos en cuenta lo prematuro de su muerte. Si clicáis encima de esta frase, iréis a una página que contiene poemas suyos. Alejandra
estaba loca y se suicidó. Como Silvia Plath, como Alfonsina Storni, como Larra, como Virginia Woolf, como Cesare Pavese, como Van Gogh y como tantos otros y otras,
poetas y no poetas.
La gente suele
burlarse de las personas víctimas de la locura. Tal vez hoy menos. Pero aún
recuerdo con horror que, en mi niñez, un entretenimiento común era ir a La
Morana, el manicomio de Huelva, y arrojarles piedras y cacahuetes, como si
fueran monos, a los locos que estaban tras las rejas. La gente suele despreciar
y estigmatizar a los suicidas, sin tener la más mínima idea del infierno por el
que esas personas han debido de pasar para tomar tal decisión ni plantearse si
ellos hubieran sido capaces de soportarlo.
Suicidarse.
Enloquecer. Eso es precisamente lo normal en este mundo horrendo. Lo anormal es
quedarse embobado viendo el partido Real Madrid –Barça mientras que el país y
el mundo entero se hunden. Pensad eso. Sólo cinco minutos. Ved u oíd las
noticias. Enteraos de lo que está pasando en todas partes y luego juzgad a los
que caen en situaciones extremas u optan por “el gesto definitivo”, como lo
llamó Cesare Pavese.
Alejandra, la
pequeña Alejandra, era una excepcional poeta. Y se suicidó. Y estaba loca. Yo
también estoy loco.
viernes, 8 de agosto de 2014
Conflicto en Gaza
Vaya por delante
que, para mí, las religiones, todas las religiones, son actualmente momias,
restos muertos de lo que, tal vez, en un pasado lejano debió de obedecer a un
genuino impulso espiritual. Esto no quiere decir que sea ateo, ni siquiera
agnóstico. Estoy convencido de que algo hay además de este mundo material que
nos rodea y que no deja de ser una ilusión pasajera, una fantasmagoría, una
sombra de la auténtica realidad. Aclarado esto, insisto en que las religiones
me parecen cadáveres disfrazados, de naturaleza estrictamente política y cuyos
objetivos son el poder, la dominación y el control económico, como el de otras
organizaciones mundiales (véase el Club Bilderberg).
Pues bien. En los
últimos tiempos corre como un reguero de pólvora encendida por el planeta la
indignación por lo que está sucediendo en Gaza. Indignación que comparto sin
reservas. La matanza indiscriminada de inocentes en la zona debe cesar ya. No
creo que eso lo discuta nadie, excepto algún que otro loco, como, por ejemplo,
la diputada israelí Ayelet Shaked (http://www.cronica.com.ar/article/details/10938/israeli-pide-matar-madres-palestinas-para-no-criar-serpientes)
.
Sin embargo, creo
que esta tragedia no debe inducirnos a posturas peligrosas. Como, por ejemplo,
condenar a todos los israelíes, meterlos a todos en el mismo saco y llegar a
asumir las ideas raciales del propio Hitler acerca de los judíos. En el mismo
Israel se están dando manifestaciones de miles de personas judías en contra de
la guerra y de las agresiones a los palestinos (http://www.abc.com.py/internacionales/miles-de-israelies-manifiestan-en-tel-aviv-contra-la-guerra-en-gaza-1270033.html)
. Todo juicio simplón acerca de una colectividad es estúpido y puede llegar a
ser letal. Al Gobierno israelí es a quien hay que señalar, no al pueblo judío
(no a todo, al menos). A Estados Unidos, que los apoya, provee y protege (no en
vano el lobby judío es poderosísimo en EEUU, no por casualidad la mayoría de los
grandes magnates que dominan el mundo, Rothschild, Rockefeller, llevan apellidos
judíos) es a quien hay que pedir cuentas. Pero no hay que olvidarse de mirar
hacia el otro lado. Los integristas islámicos (en este caso, Hamás) son más
peligrosos que un escorpión en un bidet y sus objetivos reales, como los de
todos los líderes religiosos, no están nada claros. Ni sus métodos. No sé si
será cierto que implican a sus niños en la guerra y que utilizan niños-bomba
para sus atentados. ¡La información nos llega tan intoxicada! Si es cierto, es
asqueroso, inhumano, intolerable. Y las críticas mundiales también deberían
dirigirse a ellos.
La comunidad
internacional debería, en suma, centrarse en parar esta guerra a toda costa,
sin excusas, para entrar en una paz negociada. Y, sobre todo, en proteger las
vidas y los escasos bienes de los débiles e inocentes. Y dejar de plantearse si
fue primero el huevo o la gallina o si son galgos o podencos.
Mucho me temo que
no lo harán. Porque todo apunta a que detrás de todo lo que está sucediendo en
el planeta hay intereses y planes perversos e inconfesables de los que
realmente nos dominan a todos. Nos encaminamos, me temo, a una enorme
catástrofe a nivel planetario. La hoguera más llamativa está ahora encendida
en Palestina. Y el resto del mundo sometido a presiones cada vez menos
soportables que se van convirtiendo en pequeños incendios que crecen y crecen.
Nos dirigimos, insisto, al precipicio. Ojalá me equivoque. ¿Estamos a tiempo de
evitarlo? Ojalá sea así.
viernes, 18 de julio de 2014
Oración
A vosotros, dioses
que pululáis por el aire dentro del aire, dioses que envidiáis al mortal si es
feliz y os cebáis en él si la desgracia le clavó sus garras, a vosotros que
favorecéis a los poderosos y los ricos y permitís, cuando no los ayudáis con
vuestro fétido aura, que aplasten y opriman a los débiles y desfavorecidos por
la fortuna, esa fortuna que repartís injustamente como quien arroja un puñado
de confetis al aire, a vosotros que jugáis con nosotros como si fuésemos
marionetas o piezas de un ajedrez enloquecido, a vosotros os digo, os grito a
la cara que sólo merecéis mi desprecio, que vuestro ocaso está próximo. Y os
reto, os reto con la sola protección de mi coraza, el amor, con mi única arma,
el amor, con mi única estrategia, el amor. Y con la esperanza de que, si bien
he de pagar con aún más dolor del que me habéis infligido, mi atrevimiento,
vuestra derrota es posible. Pues David venció a Goliat y una legión de hormigas
o mosquitos puede acabar con un elefante o un león. Imploro al Espíritu Santo
para que me asista. Y os maldigo, demonios que envenenáis la vida. Amen.
miércoles, 16 de julio de 2014
La luz rota
Ando ahora
escribiendo una novela cuyo título provisional es “La luz rota”. Como
introducción, lleva un poema de Félix Morales Santos, mi hijo, muerto hace año
y medio, en el que expresa sentimientos que me hacen llorar y que dieron lugar al texto que
escribo poco a poco. El poema dice:
Da igual, un poco,
todo.
La hojarasca que
resuena,
que cruje en los
pies. La sombra
y el dibujo de luz
sobre la ropa
de invierno.
Da igual, un poco,
todo.
Otra última
despedida avara,
tibia el agua en la
sopa. La sal ya
no se toma, cándida
malla la tez
de la carne.
Un poco da igual,
todo.
Da igual que
llores, que rompas,
da igual cuando
estallas. La mano
acurruca un puño de
arroz
y lo echa todo al
puchero.
Da todo un poco
igual.
Un poco de frío, un
poco de ejercicio,
un poco de asfixia
en el olor
del cobre caliente.
El tesoro
empieza a brillar.
Da igual, un poco,
todo.
Otro gemido,
el turmoil
de los ponys en la
alameda. Un poco
de fibra en los
dientes; todo
el mundo en su
mundo.
El mundo en el de
todos.
Da todo un poco
igual.
Félix Morales Santos
miércoles, 9 de julio de 2014
La falsa moneda
No. Este no es un
post machista. El vídeo de Imperio Argentina es sólo un guiño humorístico. De
lo que realmente quiero hablar en esta entrada es de como aumenta día a día la
falsificación de dinero en España. No sé si también en otros países. Supongo que
sí. Un día sí y el otro también se detienen redes
de falsificadores de euros, dólares y otras divisas. Se veía venir con la
crisis. En las compras que he hecho últimamente suelen pasar el billete que
entrego por una maquinita de rayos infrarrojos. Y es que han llegado a tal
nivel de perfección los falsificadores que la marca de agua ya no es garantía
de autenticidad. Lo son unas manchitas de colores que sólo aparecen bajo este
tipo de luz. Ya se las arreglarán para incorporarlas también. Un tendero me
comentaba el otro día que un hombre al que le habían colado en la calle
doscientos cincuenta euros falsos fue a un banco a ingresarlos y lo
denunciaron. Es decir. No sólo es delincuente el que falsifica sino también el
estafado que intenta utilizar esa moneda sin saber que es falsa. ¿Y cómo
demuestra que se la endilgaron y no la falsificó él? Es de locos. Y poniéndonos
ya en plan conspiranoicos, ¿quién nos dice que no es un plan para acabar con el
dinero tradicional, establecer las tarjetas y luego acabar con estas e
implantarnos el famoso chip en la piel que marcará nuestra capacidad de consumo
de bienes? Porque de lo que estoy seguro es de que detrás de los falsificadores
de poca monta hay grandes potentados, sus jefes, los jefes del mundo, los que
nos tienen jodidos con la crisis. Así que cuidadito con el billete que recibís.
Últimamente menudean de lo lindo los falsos. Sobre todo, al parecer, los de
veinte euros. O tempora, o mores. ¡Qué
carajo, que vamos pa abajo!
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