lunes, 7 de enero de 2013

¿A DÓNDE VAMOS?

Los suicidios menudean; dos personas –por ahora  y que yo sepa- se han quemado a lo bonzo, hasta los policías se matan. Se veía venir. Ya lo dije hace tiempo. Últimamente vi un chiste en el que un político, cuyo nombre no diré, se lamenta ante Rajoy: “¡Qué desastre! La situación no puede llegar a ser peor”. A lo que don Mariano responde: “Anímese, hombre. Sí que puede”. Humor negro. Como el que destila la “entrevista” vergonzosa que Jesús Hermida, ese payaso mediático, le hizo al rey. ¿A dónde se dirige España? (y Europa y el mundo).
Escribe Ignacio Fontes en un artículo sabrosísimo e impagable: “¿son conscientes éstos –partidos, políticos, sindicatos, rancia jerarquía eclesiástica, patronales voraces, periodistas lenguaraces...– de las semillas de violencia incontrolable que están sembrando? Un día subirán dos céntimos el precio del pan –es una metáfora– y el tinglado arderá por los cuatro costados ante el asombro general: ¿por dos céntimos? No, por hartura excesiva e insoportable”.
Hay conspiranoicos que opinan desde hace tiempo que la crisis-estafa ha sido minuciosamente planeada por los verdaderos poderosos de la tierra y que forma parte de un proyecto, más amplio y de consecuencias sin precedentes, de dominación mundial . Ya no se puede descartar nada. El cinismo de los gobernantes es tan absoluto que parece que ni las más terribles de las dictaduras explícitas sería capaz de mantenerlo de la forma impertérrita en que estos lo hacen. Hasta el punto de que también es posible que la difusión de esas teorías conspiranoicas proceda de ese futuro y ya actuante poder oculto con la intención de crear desconcierto a través de dos vertientes:  1) Provocar la burla y el escepticismo contra las creencias en ideas tan supersticiosas. 2) Inocular ese temor en las mentes de los ciudadanos que contemplan aterrados tantas coincidencias y, así, conducirlos a elaborar una profecía autocumplida.
No sé. Lo que sí es cierto es que todas las predicciones de las que hablan tales teorías parecen estarse produciendo. Será casualidad. En todo caso, sean galgos o podencos, ya los tenemos encima y nos comen.


miércoles, 2 de enero de 2013

APLAZAMIENTO DE CONVOCATORIA



"El fantasma de la glorieta" anuncia que ha postergado hasta el día veintiuno de enero el final del plazo de recepción de originales para colaborar en el número veintiuno. Como es sabido, se pueden enviar poemas (incluidos poemas visuales), cuentos, pequeños ensayos y todo tipo de textos literarios. Enviar a fantasmadelaglorieta@gmail.com

martes, 11 de diciembre de 2012

Los Caballeros de la Belleza y la estulticia de la gente

Hace unos días fui a Portugal a comer con unos queridos amigos. El hijo de uno de ellos es músico. A lo largo de la conversación, me sugirieron que entrase en youtube, en un video donde este joven músico toca el violín en la cubierta de un barco, frente al mar. Me gustó tanto que se lo mande a algunos amigos. 




Uno de ellos, gran poeta, me respondió lo siguiente:Así tendríamos que ser todos, al menos yo. Admirable Carlos. Impasible ante la mostrenca audiencia de un público sin alma. No hagas lo que haces porque quieres hacerlo, sino que quieres hacerlo porque lo amas y así: debes hacerlo.
No importa nada más. El verdadero artista no necesita público. Sólo cómplices grandes como el mar.
Carlos, me ha recordado el Titanic en su última noche. Él también toca fiel sólo a sí mismo en un barco que se hunde herido de muerte por el iceberg de la vulgaridad, de la insensibilidad, de la completa ceguera ante la Belleza y sus dádivas. ¡Ay, esta sociedad que pensamos insumergible!
Te agradezo este envío, hermano. Son los estímulos que necesito para pensar que mi mundo no ha muerto, que aún quedan caballeros y sus hazañas.

Más tarde, hablando con otro hermano mío, este no sólo de espíritu sino también de sangre, me habló con admiración del joven Carlos y me dijo, entre otras cosas, que de nada habríamos de espantarnos en este mundo obsesionado por los bienes materiales, carente de sensibilidad y de alma. Una prueba era que uno de los más geniales violinistas del mundo, Joshua Bell, se puso a tocar en el metro de Londres y fue olímpicamente ignorado. En el siguiente enlace está la prueba:
http://www.youtube.com/watch?v=myq8upzJDJc&feature=youtu.be


Seguro que si toca en el Carnegie Hall a mil euros la entrada aquello se llena. ¿Ha de extrañarnos entonces la reacción estúpida de la gente ante el acto de arte de Carlos en el barco? No. Vivimos en un mundo lleno de imbéciles que ni piensan ni aman la belleza ni sienten ni nada. Condenados a su vulgaridad, obsesionados por los bienes materiales, ven lo que les dicen que tienen que ver, escuchan aquello que les ordenan y cuando leen, leen lo que mandan las grandes editoriales. Eso es lo que hay. Pero, afortunadamente, también hay héroes que defienden lo que merece la pena defender. Uno de ellos es Carlos. Mis respetos.

martes, 4 de diciembre de 2012

Entrada incompleta


Llevo horas buscando esa escena en youtube pero no hay forma. Se trata de aquella de la película “Indiana Jones y el templo maldito” en la que, después de ofrecérseles por parte de una secta de la diosa hindú de la muerte, un banquete a base de sesos de monos vivos y otras lindezas, ambos (Indy y WIllie) se van a la cama sin comer. Willie no aguanta. Indy la desea, incluso está enamorado. Va a su cuarto. Ella, muy enojada, se lo reprocha. Él, se va. Y, en sucesivos planos, se los ve a los dos como preguntándose: ¿voy a su cuarto o no? Lo que Indy no ha revelado es que tiene una jugosa manzana a la que Willie se lanza vorazmente justo antes de que empiece la acción. Alguien me ha prometido que me mandará esa secuencia. 
En definitiva, de lo que se trata es de una pregunta: ¿quién es más cabezota de los dos?


jueves, 29 de noviembre de 2012

LA MIRADA


Un día más despierta luchando con el mar. En algún rincón del cel, somewhere over the rainbow, encuentra una letra de canción que, con motivo o no, duele como daga. Un día más. Un día más en el infierno. Se pregunta si merece el martirio de esas llamas. Se pregunta si mereció la caricia del paraíso que se le regaló por breve tiempo. Y no sabe. No sabe nada. Sólo, eso sí, que una vez, somewhere over the rainbow, una mirada repleta de amor se fundió con la suya. Y supo lo que era el cielo. Y al recordarlo, una lagrima llena de nostalgia y gratitud rueda por su cara…


domingo, 25 de noviembre de 2012

PECADO ORIGINAL


¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice!
Apurar, cielos pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.

Calderón de la Barca


Nacer es lo peor que puede cometer el hombre. ¿Es su culpa? Habría que analizar con detenimiento el mito del Pecado Original. Todo eso de la serpiente, la manzana y Eva. Entre las creencias gnósticas, lo más malo que puede hacer el bicho humano es traer niños al mundo. Para los cátaros, herederos de la tradición de la gnosis, engendrar hijos era una terrible falta. Algo así como degradar ángeles a la categoría de lo que somos. Inevitable, por otra parte.
Según esas heterodoxas teorías, caemos a este mundo ya con el pecado en el cuerpo y el alma. La semilla está sembrada. Ahí, justamente ahí, comienza la aventura, la lucha para ascender otra vez hacia la condición original. Hay quien lo consigue y hay quien no. ¿Dónde está la justicia? No lo sé. Todo es un gran misterio. Un Gran Juego, como dirían los surrealistas. Luchar, de una u otra forma, es nuestra misión. De una u otra forma, he dicho. Pero luchar.


viernes, 23 de noviembre de 2012

INFIERNO

Ahí andaba el tipo en el infierno. No sabía desde cuándo. Ese no saber era uno de los tormentos del lugar, dando por descontado que ahí todo, cualquier detalle, es tormento, incluyendo la ignorancia de en qué consiste ese dolor.
-¿Cómo lo definirías? –le preguntó el demonio más astuto.
-No sé. ¿Dolor hueco? ¿Dolor nada?
-Frío, frío –respondió el diablo con una carcajada-. Pero dejémoslo. Aunque te llevaras eones pensándolo no darías con la solución. Sin embargo, hoy me encuentro generoso y de buen humor. Así que te haré un regalo. Por supuesto, no voy a darte la respuesta a mi pregunta. Pero sí te diré algo muy importante. ¿Sabes qué es lo peor del infierno?
-No sé. Aquí todo es malo.
-Imaginaba que no sabrías contestar. La estulticia es una de las características de los condenados. Pero yo te lo diré.
-Bien. ¿Qué es?
-Saber que es eterno. De aquí no se sale nunca. El infierno es eterno. ¡Ja! Mira: rima. ¿No te hace gracia?
-¿Qué es hacer gracia?
-Olvídalo. Hoy estoy chistoso. De buen humor, ya te dije. Tanto que estoy a punto de hacerte otro regalo. Un regalo sin precedentes en  la Ilustre Institución de Su Satánica Majestad. Sé que me la juego con esto. Pero me siento travieso.
-¿Cuál es ese regalo?
-Conste que concediéndotelo me salto una regla que jamás ha sido violada.
-Dime.
-¿Te gustaría salir de aquí?
-¡Claro!
-Mira que no sabes lo que vas a encontrar ahí afuera.
-No me importa. Dudo que haya nada peor que esto.
-Bien. Tú lo has querido.
El demonio abrió la puerta. Una luz resplandeciente, cegadora al principio, entró por ella. El tipo sintió que lo empujaban y las puertas del infierno se cerraban tras él. Cuando pudo empezar a ver, no creía lo que se mostraba ante sus ojos. Detrás de un cartel en el que letras maravillosas que acariciaban el corazón rezaban PARAÍSO,  la hierba, verde esmeralda, flanqueaba arroyos y ríos de aguas cristalinas, el cielo azul mostraba un bellísimo sol que, lejos de quemar, acariciaba con mimo su piel ahora de luz y arropaba su espíritu. Miles de árboles inundaban praderas y montañas cargados de frutos dulces. Vio su imagen en las aguas de un estanque. Rejuvenecida. Había vuelto a lo mejor de la edad pero infinitamente más perfecto. Era tal su bienestar que, no sólo la sensación de dolor, sino hasta la misma palabra dolor la había olvidado. Un sentimiento profundo y arrullador que lo envolvía todo y lo invadía a él por dentro le trajo una palabra que, aunque no conocía, había estado ahí siempre: AMOR. Mientras que en el infierno, a pesar de que lo había olvidado, el tiempo era interminable y cada segundo duraba un siglo, aquí no tenía conciencia del paso del  tiempo o tal vez el tiempo no existía. Cuando en alguna ocasión había aspirado a esto sin saber a lo que aspiraba, lo había llamado FELICIDAD. Pero ahora no tenía nombre ni lo necesitaba.
De pronto, subido en un arbolito cercano y esbozando una sonrisa malévola, vio al diablo que lo había sacado del averno. Se entretenía comiéndose el corazón de un niño recién nacido.
El tipo cerró los ojos horrorizado.
-Te gusta el cielo, ¿eh? –dijo el demonio-. No hace falta que me contestes. Ya sé que te gusta. ¡Pues hala! Es hora de volver al infierno.
Y de una patada en el trasero lo devolvió a las tinieblas.
-Ya te dije que hoy me sentía bromista y con ganas de hacer una buena cochinada. Ahora sabes la respuesta real. Antes te mentí. Lo peor del infierno no es su eternidad. Lo peor del infierno es haber conocido el cielo aunque sea un instante y regresar luego para siempre al Reino de Satán.
Soltó una carcajada.
-Pero, mira. Como te he hecho esta marranada sólo reservada a los peores, te daré en compensación un buen consejo, tomado del pío pintor Valdés Leal. Le propondré a Mi Señor Cornudo que lo mande esculpir en las puertas: “Los que entréis aquí, abandonad toda esperanza”. La esperanza sólo conseguirá aumentar tu sufrimiento. Adiós, pardillo. Ya perdí mucho rato contigo. Que sigas teniendo una miserable e infinita estancia entre nosotros.