domingo, 25 de noviembre de 2012

PECADO ORIGINAL


¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice!
Apurar, cielos pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.

Calderón de la Barca


Nacer es lo peor que puede cometer el hombre. ¿Es su culpa? Habría que analizar con detenimiento el mito del Pecado Original. Todo eso de la serpiente, la manzana y Eva. Entre las creencias gnósticas, lo más malo que puede hacer el bicho humano es traer niños al mundo. Para los cátaros, herederos de la tradición de la gnosis, engendrar hijos era una terrible falta. Algo así como degradar ángeles a la categoría de lo que somos. Inevitable, por otra parte.
Según esas heterodoxas teorías, caemos a este mundo ya con el pecado en el cuerpo y el alma. La semilla está sembrada. Ahí, justamente ahí, comienza la aventura, la lucha para ascender otra vez hacia la condición original. Hay quien lo consigue y hay quien no. ¿Dónde está la justicia? No lo sé. Todo es un gran misterio. Un Gran Juego, como dirían los surrealistas. Luchar, de una u otra forma, es nuestra misión. De una u otra forma, he dicho. Pero luchar.


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