lunes, 25 de junio de 2012

UNO PARA TODOS Y TODOS PARA UNO


En esta época de crisis en la que el mundo parece hundirse en una vorágine sin remedio bajo la tiranía de los llamados “mercados” y de sus lacayos los políticos, relatos de corte romántico y/o heroico muy antiguos, cobran vigencia y actúan como metáfora.  Aunque Robin Hood no debe ser ya una persona sino el pueblo todo unido contra el infame Sheriff de Nothingam. Los Caballeros de la Tabla Redonda deben ser el pueblo unido que busca el Grial de la solución a la enfermedad social impuesta por los tiranos supermillonarios y sus perros guardianes. Ellos, esos tiranos, sus perros guardianes, son los dragones que hay que vencer y los enigmas que hay que resolver. Los tres mosqueteros deben ser todo el pueblo unido contra el malvado Cardenal Richelieu, Milady de Winter y el Conde de Rochefort. Connotaciones ideológicas o sociopolíticas de aquellas épocas aparte, esos relatos sirven perfectamente para nuestros tiempos.
Que aquellos perfiles idealistas nos sirvan para despertar, renunciar a egoísmos mezquinos y, cruzando espadas, gritar como  Athos, Porthos Aramis y D’Artgnan: “¡Uno para todos y todos para uno!”. Que así sea.


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