viernes, 10 de septiembre de 2010

SOLIPSIGNOS

Félix Morales Prado
SOLIPSIGNOS
EH Editores
Jérez de La Fra (Cádiz)
2008

SOLIPSIGNOS, generosamente prologado por el magnífico poeta y estudioso de la poesía experimental Alfonso López Gradolí (a quien reitero mi gratitud), es un libro bastante atípico en el que, además de abordar lo que se ha llamado metapoesía, intento salir al paso del que creo injustificado enfrentamiento (afortunadamente ya cada vez más raro) entre los cultivadores de la poesía visual y aquellos que se dedican a la poesía discursiva. Mi concepto de poesía se aproxima mucho al que sostenía Juan Eduardo Cirlot. No digo el estilo, me refiero a la idea que tengo sobre la poesía. Y con él pienso que tan poesía es un soneto como un P.V. como un videopoema… Así, la poesía aparece en este volumen bajo distintas formas y modos de expresión que creo que conviven armoniosamente.
Qué sea poesía es una cuestión problemática por cuanto participa del misterio. Y tanto críticos, como teóricos de la literatura, como poetas han vertido ríos de tinta en torno a la cuestión. Lo que no está mal, en cuanto que eso ha producido textos en muchos casos muy interesantes. Desde mi perspectiva, que podrá acusarse de romántica o regida por la emoción o incluso sentimental con las “peores” connotaciones del término, lo cual no me importa en absoluto, desde mi punto de vista, digo, a la poesía ni se la define ni se la analiza. Como a la belleza, y como alguien dijo, se la sirve y se la ama o no.
Aquí os dejo, en este enlace, una pequeña muestra del libro SOLIPSIGNOS, como ya he hecho anteriormente con otros de mis títulos. No figura nada del apartado “Especulaciones”, uno de los dedicados a la poesía discursiva, por los problemas técnicos que representa (al menos para mí) trasladarlo aquí.


¿Te interesa este libro completo y en su edición original? Solicítalo a la dirección felixmprado@gmail.com y te lo mandaré contra reembolso al precio de 10 euros más gastos de envío.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

TO BE AND NOT TO BE

Fotografía: Eliacer Cansino

To be or not to be. ¿O, tal vez, “To be and not to be”? Fijaos bien en esa tumba. Bajo la lápida yacen los restos de un hombre que no es ese hombre y forma parte de una extraña historia que tiene su desenlace en Punta Umbría durante los oscuros años cuarenta españoles y mientras que en el mundo se desarrollaba una de las guerras más sangrientas que lo han asolado. El Mayor William Martin, miembro del ejército inglés durante aquella contienda, nunca existió. Fue una invención del Servicio de Inteligencia Británico destinada a confundir a los nazis y dividir su atención entre dos puntos. La historia es sobradamente conocida y podéis leerla con detalle haciendo clic aquíHa dado lugar a alguna novela e incluso a una película, parte de la cual se rodó en las costas puntaumbreñas y en Huelva. Pero no es el relato de esos hechos el objeto de este post. Lo que ocurre, realmente, es que el otro día, asistiendo al sepelio de la madre de un querido amigo, tuve ocasión de estar otra vez ante esa tumba. No llevaba mi cámara y le pedí a Eliacer Cansino que me mandase una que él estaba haciendo con su móvil. Ante aquella sepultura vinieron a mi cabeza muchas cosas: La novela “Todos los nombres”, de Saramago o la, no menos curiosa, pintoresca, extraña  circunstancia de que, durante años, haya habido una mujer inglesa que ha cuidado, limpiado y llevado flores a la tumba como si de la de su hijo o su esposo se hubiera tratado. ¿Quién entiende el corazón humano y su comportamiento? Pero, más allá de eso y, con mi testaruda afición a las paradojas, pensaba en la tensión poética que implicaba que en aquella lápida figurase alguien que nunca existió. Son sus datos, y no los del mendigo que sólo le prestó su cadáver, los que están escritos en la losa. Los datos de alguien que no nació nunca y al que, sin embargo, se supone que tuvieron que celebrarle ritos funerarios, quien sabe si incluso con honores militares. Alguien que no existió pero cuyo enterramiento clama que sí existió. ¿Puede alguien existir y no existir al mismo tiempo? El indigente que prestó su cuerpo a aquel ser salido de las mentes de los espías ingleses, jamás llegaría a imaginar, en los estertores de su agonía tirado en alguna calle del neblinoso Londres, que su destino era contribuir a uno de los resultados más significativos e importantes de la Historia. ¿Para qué hemos nacido? ¿Cuál es nuestra misión al venir a este mundo? Algunos lo saben. Otros, la mayoría, no lo sabemos. Quede ahí como material para poetas, cuentistas y pensadores ociosos. Como yo.



martes, 17 de agosto de 2010

GRIAL




Hace tiempo que no pongo ningún nuevo post. Y como hay que alimentar el Blog, se me ha ocurrido pegar algún texto mío antiguo. Este pertenece a una serie sobre caballerías que hice hace ya mucho tiempo, cuando rondaba los veinte años y estudiaba mi carrera de Letras. Dice:

Sobre campos de plata, lejanías manchadas de presagios. Baja la celada, distante el pensamiento, a galope tendido, restallan las luces primeras en las piedras blancas. ¿Qué sueño despertó al caballero en la alborada y turbó su descansó y dirigió su ánimo hacia un camino urgente? De mármol todo el cuerpo sobre el corcel, ardiente el corazón, medita la indudable verdad de las premoniciones, indaga inútilmente su naturaleza, mientras desespera en el tiempo impuesto y las limitaciones que inevitablemente paga la belleza de su estampa cabalgando sobre aquel infinito desierto de cal. Piensa que la blancura descendió de otro sitio que los demás colores. Aquí es donde detiene su caballo en la mañana: Se ha cumplido el destino: Ha alcanzado la meta señalada por los sueños: Allí, sobre una roca blanca, un conejito blanco come los rojos pétalos de una rosa.

(Pausa. Adaggio. El paisaje deviene un inmenso salón de diorita)

El caballero está sentado. Un viento claro recorre sus nervios. Su mirada revela una inamovible certeza acerca de las antiguas posibilidades. Reconsidera, lejos ya de su primer asombro: no hubo mentira en las palabras perdidas; pero la ciencia de la interpretación había sido aplicada erróneamente. Reencontrar aquella estela a popa: Cuando los signos escritos eran parte del tiempo habitado: Sobre un bajel rumoroso: Cuando las palabras mar y nubes y la marea baja significaban. Sobre su caballo parado en la marisma avista una presencia navegando la ría. "Cabalgaba el Conde Arnaldos/ mañanita de San Juan..."

(Pausa. Adaggio. El corazón del caballero se convierte en un poema sin signos)

"...Yo no digo mi canción/ sino a quien conmigo va". Saber que las antiguas profecías, el tiempo dormido, viaja en ese barco; todos aquellos de la edad que perdió; también miríadas de avatares interiores, suaves aludes y su sensación, quizá nunca sucedidos pero ciertos; en aquel barco inalcanzable su destino perdido en el pasado. "...sino a quien conmigo va".

(Pausa. Adaggio. El corazón del caballero. Lágrimas.)

Firme en la inmensidad salobre del estero, contempla, invadido por altos sentimientos de nostalgia, el inasible Grial viajando en ese barco que se pierde en la tarde sobre el agua entre marismas, almendros y lejanías rosas.

jueves, 12 de agosto de 2010

viernes, 6 de agosto de 2010

Aerolitos 1

Sólo cuando comprendes que no hay nadie, alguien aparece

Sólo cuando aceptes  tu insignificancia, se te desvelará tu grandeza

viernes, 30 de julio de 2010

CIRCE


Mi largo poema CIRCE, escrito al principio de los años noventa, durmió en los cajones hasta el año 2008, en el que la Editorial Alfar me ofreció publicarlo. Ahí apareció con prólogo de la especialista en lenguas y cultura clásica Margarita Ramírez Montesinos y epílogo del filósofo José Antonio Antón Pacheco. En página aparte, como tengo por costumbre, a la que conduce este enlace, dejo algunos fragmentos de esta obra.

martes, 27 de julio de 2010

Tarde de playa. Haikus 2, 3, 4 y 5



El mar, el mar,
el mar, el mar, el mar,
el mar, el mar


Suenan las olas.
La música del agua,
¿qué me susurra?


Gritos de niños.
Un papalote al viento.
Océano verde.


El pensamiento
se me escapa veloz
hacia occidente.