martes, 18 de septiembre de 2012
lunes, 17 de septiembre de 2012
viernes, 14 de septiembre de 2012
QUÉ ES UN HAIKU
El haiku es un poema breve de la tradición literaria japonesa. El poeta Bashó lo define como "...simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento". M. Antolín y A. Embid hablan de este tipo de poema como de una "percepción súbita, un relámpago de intuición". El filósofo y poeta José Antonio Antón se refiere al haiku como a"la aprehensión de un fugaz estado de Buda". El filólogo Fernando Rodríguez-Izquierdo, tal vez el mejor especialista español en poesía japonesa, nos dice que es "un poema breve e intuitivo, dotado de un gran sabor de naturaleza". Ramón Gómez de la Serna parió tal greguería: "Los hay-kais son telegramas poéticos".
Esta composición ha tenido un gran predicamento e influencia en la poesía occidental contemporánea. En su libro "El haiku en España", Pedro Aullón de Haro rastrea su influjo en la obra de poetas como Antonio Machado, Jorge Guillén o J.R. Jiménez, entre otros.
Desde el punto de vista formal, el haiku no se puede reproducir en nuestra lengua, porque en japonés es consubstancial con una caligrafía que implica, al mismo tiempo, arte plástico y literario. Sin embargo, su vertiente sólo lingüística es ya muy bella de por sí y susceptible de versión castellana. Como toda forma poética tradicional, tiene una estructura rígida que podríamos representar así:
5 sílabas: - - - - -
7 sílabas: - - - - -
5 sílabas: - - - - -
Algunos ejemplos sacados de autores japoneses y traducidos por Ricardo de la Fuente y Shinjiro Hirosaki:
Va persiguiendo
pétalos de cerezo
la tempestad
Teika
Montes lejanos
donde nievan las nubes
con trozos claros
Senyun
Noche glacial:
los patos en las ramas
plácidos duermen
Sógui
¿Es que a la rama
vuelve la flor caída?
¡Si es mariposa!
Moritake
Triste neblina:
van juntos y fundidos
dos corazones
Issó
El caracol
levanta su cabeza:
se me parece
Shiki
martes, 11 de septiembre de 2012
Fantasma Fénix o por qué "El fantasma de la glorieta" cambió de dominio
Como los lectores de este blog quizá recuerden, la revista “El fantasma de la glorieta” dejó la red hace tiempo por razones que fueron expuestas en su momento y que ya no están disponibles. El dominio web del Fantasma expiró, lo que fue aprovechado por uno de tantos especuladores de la red, evidentemente con la intención de revenderlo a un alto precio a sus antiguos dueños, que cometieron la imprudencia de dejar pasar el plazo de pago. Como a los responsables de esta revista no les gustan los especuladores, prefirieron, aún al precio de invalidar los miles de links que apuntaban a la publicación, cambiar el .com por .es. De modo que la nueva dirección, en la que aparecerá, tal como se anuncia ya allí, la nueva fase de “El fantasma de la glorieta” es www.elfantasmadelaglorieta.es
La antigua, www.elfantasmadelaglorieta.com ya no sirve. Sólo es el botín inútil, y destinado a la extinción, de un rapiñador. No es un fantasma. Es un cadáver.
Explicado esto, sépase entonces que “El fantasma de la glorieta” parte una vez más de cero en lo que se refiere a su difusión. Pero, como siempre, resurgirá, cual Ave Fénix, de sus cenizas.
sábado, 8 de septiembre de 2012
EL FANTASMA REGRESA
EL FANTASMA REGRESA
ADMISIÓN DE COLABORACIONES
EN
fantasmadelaglorieta@gmail.com
HASTA EL 20 DE SETIEMBRE
lunes, 13 de agosto de 2012
SÁNCHEZ GORDILLO: ¿ROBIN HOOD O DEMAGOGO?
Ayer me enteré de lo del asalto de
Gordillo a los supermercados. Sí. Voy un poco atrasado con esto de que, como no
me creo nada de lo que mienten, no veo la televisión hace cinco años y leo de reojo algún periódico
cuando voy de vez en cuando a desayunar al bar de la esquina. Lo mío es
Cervantes y los libros de caballería de los que, al parecer, se mofaba en su
Quijote. Sí. Definitivamente voy dos pasos atrás de la actualidad, mirando al
suelo o al cielo, recogiendo flores o conchas y viendo nubes viajeras o
estrellas que tal vez ya no existen. Estoy desinformadísimo. ¡Con decir que
hace cinco días que me enteré de lo del apagón analógico del 2010…! Estoy muy
desinformado. Pero no más que los que ven la televisión o leen los periódicos,
¿eh? Al menos, en lo que importa.
Así que, como decía, ayer supe, de pura
casualidad, que Sánchez Gordillo había liderado un asalto a no sé cuantos
Carrefours et alii para ayudar con el botín obtenido (en especie, que no en
moneda) a los más desfavorecidos. Hay quien aplaude el gesto del alcalde de
Marinaleda considerándolo un arranque de valentía y de afán justiciero ante el
desastroso estado de cosas que atraviesa el país (sobre todo los más pobres). Hay quien lo
considera pura demagogia. Y también quien dice que no deja de ser una chorizada.
Yo “ni quito ni pongo rey” y tampoco ayudo a mi señor porque no tengo señor.
Sólo me permito recordar a los que atacan al edil barbudo y lo acusan de
feudalismo encubierto que en nuestro golpeado país hay ya seis millones de
parados (si es que mi desinformación no se ha quedado rezagada) y el número
amenaza con aumentar. En el pueblo que preside este hombre, en Marinaleda, no hay
ni un solo parado. Y cualquiera puede adquirir una vivienda pagando catorce
euros al mes. Algo hará bien, digo yo. Será un dictador, no digo que no (eso
sí, siempre electo en las urnas). Pero algo hará bien cuando en su municipio no
existen los problemas que aquejan al resto del país.
Hasta la fecha, ningún tipo de
corrupción señala a Gordillo, mientras que muchos otros personajes de esta
maltrecha España son claramente culpables (confesos no, que eso no se estila
por estos predios) de abundantes latrocinios a las arcas públicas y al pueblo.
Hablo de políticos/, hablo de banqueros/ y de otros mangantes/ y de
financieros. Apenas nada se dice de esos chorizos. Pero si Sánchez Gordillo
juega a ser Robin Hood, la toman con él. Aunque me da la impresión de que esto
no es nuevo. Los ricos siempre se las han arreglado para utilizar los medios de
comunicación a favor de sus intereses. No estoy defendiendo al alcalde de
Marinaleda. Mi rezago informativo me priva de autoridad moral para defender o
atacar. Sólo me pregunto: ¿es Gordillo un justiciero o un oportunista? A lo mejor sería oportuno que la gente, antes de juzgar, se informase oportunamente. Yo, el
primero. Quizá viaje a ese pueblo para ver qué ocurre allí. Cuando pasen estos
calores, por supuesto.
jueves, 2 de agosto de 2012
AGUJAS EN LOS SANDWICHES
Recuerdo que mi infancia, como la de
tantos españolitos de mi generación, fue recorrida por leyendas siniestras que
nos atemorizaban durante largas temporadas y nos mantenían encerrados en casa
pegados a las faldas de las madres o, al menos, nos retenían en nuestros
juegos a muy pocos metros de la casa. Leyendas ya olvidadas, como la de los
sacamantecas (hombres malos que “les sacaban las mantecas” a los niños –siempre
me pregunté qué sería eso de sacar las mantecas-), los sacasangre, que hacían
lo mismo (con la sangre, en vez de con "las mantecas", en tal caso) con intención de venderla o incluso robaban a sus victimas ojos y
otros órganos para el mismo cometido comercial. Por no hablar de los “sátiros”,
esos hombres vestidos de negro que recorrían los pueblos violando y haciendo
desaparecer o matando a las niñas. Todas estas historias recorrían el país en
un ambiente de postguerra. Mucho tenían, indudablemente, de ficción, bajo la que
se arrastraba un fondo de realidad. Hubo quien me dijo, años más tarde, que todas estas patrañas las inventaba el mismo régimen o sus adeptos para mantener a los niños apartados del maquis, sus "posibles represalias" o, quién sabe, su influencia. Pudiera ser. Pero no fue España el único país en disfrutar de
estas “delicias” que supongo casi universales. No hay más que recordar la
película de Fritz Lang “M, el vampiro de Düsserdorlf” y seguro que no
tardaríamos en encontrarnos cientos de casos similares (reales o no) en la
prensa amarillista de la época en el viejo continente.
En momentos de horror colectivo, éste se
proyecta en la esfera privada. Muchos piensan, al principio, que esa pesadilla
atañe a las masas, al sistema, a gente que están lejos a veces. Y que a ellos no los
alcanzará. Exactamente igual que lo que ocurre con la crisis. Hay quien se
dice: “Bueno, la crisis a mí no me afecta. Tengo un buen trabajo sólido, tengo
una pensión blindada, tengo mis buenos ahorros acumulados en épocas de vacas
gordas…”. Pero sí, sí que les afecta. Ya se está viendo.
La novedad, lo terrible, es que aquellas
historias que sonaban a “cuentos de viejas”, ya se han hecho realidad y saltan
diariamente a medios de comunicación serios e invaden las redes sociales. Los
tráficos de órganos, con las subsecuentes desapariciones de niños, son pan
nuestro de cada día.
Hace muy poco, un joven entra en un cine y asesina sin razón aparente a una docena de personas, dejando heridas de gravedad a varias decenas más. Una más de las matanzas demenciales que, al margen de las cotidianas en los conflictos bélicos, represión, terrorismo y revueltas populares, se producen asiduamente en EEUU y también en otras partes del mundo.
Hace muy poco, un joven entra en un cine y asesina sin razón aparente a una docena de personas, dejando heridas de gravedad a varias decenas más. Una más de las matanzas demenciales que, al margen de las cotidianas en los conflictos bélicos, represión, terrorismo y revueltas populares, se producen asiduamente en EEUU y también en otras partes del mundo.
Entre las últimas noticias que darán tema
para escribir a los autores de relatos de terror o a los guionistas de
películas del mismo género, tenemos la de las agujas en los sandwiches. Cuando
escribo esto ya son dos los casos detectados. Uno, en Holanda.
Otro, en Canadá.
Viajeros de sendos vuelos han encontrado, dentro de los bocadillos que les
sirvieron, agujas de coser camufladas en el pan. Uno no
puede menos que preguntarse por los motivos de estos hechos demenciales.
Montones de hipótesis se nos vienen a las mientes: que sea un loco el autor de
los hechos es harto improbable por la dispersión en el espacio de los
acontecimientos y porque el hipotético orate tendría que tener acceso a las
empresas de catering que ofrecen sus servicios a las distintas aerolíneas. A no ser que la empresa encargada de preparar la comida sea la misma. También pudiera tratarse de actos de terrorismo indiscriminado quién sabe con
qué propósitos. O, tal vez, de una guerra entre aerolíneas, tan tocadas
últimamente por la crisis que azota al mundo. Esto último revestiría, en muchos
sentidos, una especial gravedad.
La cuestión es que, tal y como pintan
las cosas, parece que para volar vamos a tener que hacer antes un curso de
fakir. Y no precisamente porque ello faculte, dicen, para cruzar el éter como
un supermán cualquiera.
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