lunes, 25 de junio de 2012

UNO PARA TODOS Y TODOS PARA UNO


En esta época de crisis en la que el mundo parece hundirse en una vorágine sin remedio bajo la tiranía de los llamados “mercados” y de sus lacayos los políticos, relatos de corte romántico y/o heroico muy antiguos, cobran vigencia y actúan como metáfora.  Aunque Robin Hood no debe ser ya una persona sino el pueblo todo unido contra el infame Sheriff de Nothingam. Los Caballeros de la Tabla Redonda deben ser el pueblo unido que busca el Grial de la solución a la enfermedad social impuesta por los tiranos supermillonarios y sus perros guardianes. Ellos, esos tiranos, sus perros guardianes, son los dragones que hay que vencer y los enigmas que hay que resolver. Los tres mosqueteros deben ser todo el pueblo unido contra el malvado Cardenal Richelieu, Milady de Winter y el Conde de Rochefort. Connotaciones ideológicas o sociopolíticas de aquellas épocas aparte, esos relatos sirven perfectamente para nuestros tiempos.
Que aquellos perfiles idealistas nos sirvan para despertar, renunciar a egoísmos mezquinos y, cruzando espadas, gritar como  Athos, Porthos Aramis y D’Artgnan: “¡Uno para todos y todos para uno!”. Que así sea.


viernes, 22 de junio de 2012

ALEGRÍA

A lo mejor la solución es ésta. ¿Qué mejor momento para recordar esta pieza genial de Beethoven, inspirada en el poema de Schiller?




Friedrich von Schiller (Oda a la alegría)
¡Alegría, hermosa chispa de los dioses
hija del Elíseo!
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado,
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.
Quien haya alcanzado la fortuna
de poseer la amistad de un amigo, quien
haya conquistado a una mujer deleitable
una su júbilo al nuestro.
Sí, quien pueda llamar suya aunque
sólo sea a un alma sobre la faz de la Tierra.
Y quien no pueda hacerlo,
que se aleje llorando de esta hermandad.
Todos los seres beben la alegría
en el seno de la naturaleza,
todos, los buenos y los malos,
siguen su camino de rosas.
Nos dio ósculos y pámpanos
y un fiel amigo hasta la muerte.
Al gusano se le concedió placer
y al querubín estar ante Dios.
Gozosos, como los astros que recorren
los grandiosos espacios celestes,
transitad, hermanos,
por vuestro camino, alegremente,
como el héroe hacia la victoria.
¡Alegría, hermosa chispa de los dioses
hija del Elíseo!
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado,
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.
¡Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¡Hermanos!, sobre la bóveda estrellada
tiene que vivir un Padre amoroso.
¿No vislumbras, oh mundo, a tu Creador?
Búscalo sobre la bóveda estrellada.
Allí, sobre las estrellas, debe vivir.
¡Alegría, hermosa chispa de los dioses,
hija del Elíseo!
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
¡Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¿Os prostráis, criaturas innumerables?
¿No vislumbras, oh mundo, a tu Creador?
¡Búscalo sobre la bóveda estrellada!
Hermanos, sobre la bóveda estrellada
tiene que vivir un Padre amoroso.
¡Alegría, hija del Elíseo!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.
¡Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¡Hermanos!, sobre la bóveda estrellada
tiene que vivir un Padre amoroso.
¡Alegría, hermosa chispa de los dioses,
hija del Elíseo!
¡Alegría, hermosa chispa de los dioses!

miércoles, 20 de junio de 2012

A mi Yuli

Cielo, ojalá hubiésemos estado juntos a esa edad. Sin embargo, a esta edad es igual. ¿O no? Te amo.

sábado, 19 de mayo de 2012

A UNA DIOSA MULATA, libro de Juan Fernández Ortega



Juan Fernández Ortega acaba de publicar su libro “A una diosa mulata” en la Editorial malagueña “Corona del Sur”. Dejo aquí el pequeño prólogo que antecede al libro para que el lector o lectora se haga una idea del texto y si quiere adquirirlo. Mi recomendación es que se adquiera y se lea. Lo merece sin duda alguna.
“Hay libros que se escriben con la inteligencia, hay otros que se escriben con el ingenio; otros, aplicando meras técnicas aprendidas, otros que se hacen siguiendo las formulas del best seller… Hay otros libros, pocos, que se escriben con el corazón. De ese tipo de obras podemos decir con Walt Whitman: "quien toca este libro toca un hombre". Y de esa clase es el que tienes entre las manos, lector. Como perteneciente a tal categoría, una de sus características es la sinceridad. Pero, si bien es verdad que hay libros de este tipo cuya única virtud es esa, la sinceridad, en este se suma a aquella una notable altura literaria.
Por aires, orillas y barrios y plazas caribeños, el autor, inmerso en anhelo, melancolía, sentimiento, en ese bello “amour fou” que opera una inevitable alquimia en nuestras almas, va erigiendo, palabra a palabra, un emocionado altar a su diosa mulata.
¿El origen? ¿La anécdota? Pertenecen a la intimidad del poeta y sobre ello guardaremos un sagrado silencio salvo la observación de que tras estos textos palpita una rigurosa y emotiva verdad. Amén de que se hace innecesario contar la historia en la medida en que esta colección de prosas, de indudable naturaleza poética, narra lo que de aquella (es decir, lo literario) interesa al lector.
Nos importa aquí, por tanto, el texto y no la vida del escritor. Un texto que, por la utilización alusiva y sugerente del lenguaje, puede recordarnos a los mejores simbolistas como, por ejemplo, el Marcel Schwob de “El libro de Monelle”. Y que, por su divinización de la amada, nos remite a la poesía trovadoresca medieval , que seguirá encontrando ecos en la Historia de la Literatura. Recordemos las palabras de Calixto en “La celestina”: “Melibeo soy y a Melibea adoro, y en Melibea creo y a Melibea amo”.
El amor deviene aquí en una suerte de mística profana (“Si el amor es un acto cósmico que abarca toda la aventura humana, es porque al quererte soy el Universo…”), en una religión donde la diosa, altiva, inalcanzable, elusiva, como toda divinidad, arranca del amante una plegaria propiciatoria que se va desgranando en hermosos fragmentos, en quejas que cantan la belleza inefable de la amada y la dibujan en medio de un paisaje tropical por el que ella pasa derramando en toda su pureza el orgullo de una raza antigua.
En renovada metáfora, la vieja Europa se inclina fascinada ante la autenticidad primigenia, fulgurante, que de un pueblo injustamente acosado y maltratado, sigue representando la diosa mulata. Pues a su paso el universo se daba entero, presente, a cada instante, en un lugar insospechado, como si el destino se complaciera en demostrar que el olor a eternidad no era más que un mero episodio de tu hermosura...”
Sin más, nota bene, lector, lectora, afortunado, afortunada.”

viernes, 18 de mayo de 2012

Exposición de Grabados de Faustino Rodríguez

Ayer, 18 de mayo de 2012, se inauguró en el Centro de Arte “Harina de Otro Costal”, una exposición de grabados del artista Faustino Rodríguez. Conozco a Faustino desde sus primeras exposiciones, hace ya más de tres décadas. He tenido el honor de figurar con textos en alguno de sus catálogos y, aún más, de que su obra realzase mis versos en matrimonio con cuatro poemas míos dedicados a las distintas estaciones del año. Mis letras y sus serigrafías se acompañaron y dialogaron en un album de lujo. Faustino también colaboró conmigo en incontables ocasiones y de forma completamente desinteresada en mi revista “El Fantasma de la Glorieta”. Desde que conozco su obra, me encanta lo que hace. Como la he seguido desde el principio, creo poder hablar de ella. Si no como crítico de arte sí como simple espectador.
Ante esta nueva exposición de Faustino mi emoción estética no ha sido menor que en las anteriores. Hay en este pintor una fuerza lírica excepcional. Más alllá de lo surrealista en lo que podrían hacer pensar sus composiciones, se impone una metafísica que nos hace recordar al primer Giorgio de Chirico (el bueno), pero infinitamente mejor en el plano técnico. Los cuadros de Faustino Rodríguez son potentes poemas pintados que nos trasladan a otros planos. Hay en ellos una sabiduría de la belleza exenta de todo interés del tipo que hoy día arrastra a muchos “artistas” de nuestro mundo. Muchas veces he pensado en Faustino como en uno de esos monjes que ilustraban pacientemente los manuscritos en los monasterios medievales. Ese es su carácter. Esa es su forma de hacer, a pesar de que incluya, fiel a su época, infografías entre su obra. Faustino Rodríguez es un artista de los de antes. Honesto. Trabajador. Auténtico. Y magnífico. Y esta exposición es de inexcusable visita para quien pueda hacerla. Hasta el 18 de junio podéis ir. No lo olvidéis. En la calle Bojeo, número 90, en Trigueros, provincia de Huelva (España).
El pintor Juan Manuel Seisdedos junto a Faustino Rodríguez inaugurando la exposición


 Los asistentes aplauden. Entre ellos podemos ver al poeta y escritor Juan Cobos Wilkins. O a Juan José Oña, conocido gestor cultural. Ambos amigos del artista.


Un ejemplo


Faustino y sus grabados




martes, 15 de mayo de 2012

Murió Carlos Fuentes


Leí “Aura” siendo muy joven y me pareció uno de los mejores relatos que habían caído en mis manos hasta entonces.  Carlos Fuentes se convirtió en uno de mis autores favoritos. Con el tiempo, fui leyendo el resto de su obra, desde “La región más transparente”, magnífico retrato del México de los años cincuenta del siglo veinte a “La voluntad y la fortuna”, novela en la que vuelve a retratar a México muchos años después.
Hoy, ese gran escritor, de cuya bonhomía dieron fe muchos, García Márquez entre otros, se ha ido, como todos y cada uno de nosotros habremos de hacerlo algún día.
Que te vaya bien, Carlos, en esos otros planos de realidad en los que unos creen y otros no. Fuiste un gran creador y un buen hombre. Yo estoy seguro de que en este mismo momento te reciben aquellos que partieron antes que tú.
Aunque de nada nos conocimos, mas que yo a ti a través de tu obra, te envío un abrazo y mis mejores deseos. Gracias por la obra que nos dejaste.