domingo, 9 de octubre de 2011
sábado, 8 de octubre de 2011
viernes, 7 de octubre de 2011
jueves, 6 de octubre de 2011
AULLIDO
¡Moloch, cuyos ojos son un millón de ventanas ciegas!
¡Moloch, cuyos rascacielos se encuentran en largas calles como interminables Jehovás!
¡Moloch, cuyas fábricas suenan y graznan en la niebla!
¡Moloch, cuyas cuyas chimeneas y antenas coronan las ciudades!
¡Moloch, cuyo amor es aceite y piedra sin fin!
¡Moloch, cuya alma es electricidad y bancos!
¡Moloch, cuya pobreza es el espectro del genio!
¡Moloch, cuyo destino es una nube de hidrógeno sin sexo!
¡Moloch, cuyo más conocido nombre es La Mente!
(De Howl, de Allen Ginsberg)
miércoles, 5 de octubre de 2011
EN EL PUNTO DE MIRA
Una vez más este gobierno toma decisiones trascendentales a espaldas de los ciudadanos y nos da una sorpresita. Para ello, además de ignorar olímpicamente a los votantes, como siempre, vulnera los acuerdos del tratado de España con la Otan y los suscritos con EEUU, a favor de estos últimos, claro. Porque la misión real de este “escudo antimisiles” que coloca a España en el punto de mira de dichos proyectiles, no es otra que proteger los intereses económicos de los yanquis en Oriente Medio.
Esto, aparte del riesgo real que supone para nosotros, significará un gasto de miles de millones en infraestructura del que tendremos que asumir una parte sustanciosa. Y la promesa de los 1000 puestos de trabajo en la provincia de Cádiz, que Zapatero dice que esto traerá, sólo es un engañabobos. Si el dinero que se va a invertir en defender los intereses de los norteamericanos se gastara en generar empleo, surgirían muchísimos más puestos de trabajo.
Si alguien sigue dudando de que en España y en el resto del mundo occidental quienes realmente mandan son los Estados Unidos (es decir, el lobby económico de sus banqueros, su industria armamentística, etc.), aquí tiene otra prueba.
Pero de nada servirán las protestas que, sin duda, se producirán. A los ojos de los de siempre, serán sólo el pataleo de cuatro “perroflautas”, como los llaman los muy graciosillos, desocupados.
Cuando nos caiga un bombazo en la cocorota, a ver qué dicen esos gilipollas.
martes, 4 de octubre de 2011
El manto de la felicidad
Acabo de leer “El manto corto”, un relato incluido en el libro “Cuentos populares alemanes”, de Benedikte Naubert, escritora que cabalga entre los siglos XVIII y XIX, de gran éxito en su tiempo y que, a pesar de ser luego olvidada, influyó en escritores como, por ejemplo, Matthew Gregory Lewis. “El manto corto” narra una historia de carácter fantástico ambientada en la Edad Media y llena de apariciones, hadas, brujas, caballeros, damas… En fin, todos los perejiles. Demasiado larga como para insertarla aquí, me contento con dejar la que llamaré su “conclusión” (me gusta más que la palabra “moraleja”): El manto de la felicidad lo tejen nuestras propias manos en tiempos de desgracia. Si bien puede sonar cursi a los oídos de esta época cínica y descreída, no deja de resultar hermoso. Aunque, desgraciadamente, salvo que creamos en otra vida más allá de ésta o en la reencarnación y la ley kármica, basta echar una mirada alrededor para constatar que tiene todas las trazas de no ser sino una bellísima mentira.
lunes, 3 de octubre de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)