sábado, 19 de mayo de 2012

A UNA DIOSA MULATA, libro de Juan Fernández Ortega



Juan Fernández Ortega acaba de publicar su libro “A una diosa mulata” en la Editorial malagueña “Corona del Sur”. Dejo aquí el pequeño prólogo que antecede al libro para que el lector o lectora se haga una idea del texto y si quiere adquirirlo. Mi recomendación es que se adquiera y se lea. Lo merece sin duda alguna.
“Hay libros que se escriben con la inteligencia, hay otros que se escriben con el ingenio; otros, aplicando meras técnicas aprendidas, otros que se hacen siguiendo las formulas del best seller… Hay otros libros, pocos, que se escriben con el corazón. De ese tipo de obras podemos decir con Walt Whitman: "quien toca este libro toca un hombre". Y de esa clase es el que tienes entre las manos, lector. Como perteneciente a tal categoría, una de sus características es la sinceridad. Pero, si bien es verdad que hay libros de este tipo cuya única virtud es esa, la sinceridad, en este se suma a aquella una notable altura literaria.
Por aires, orillas y barrios y plazas caribeños, el autor, inmerso en anhelo, melancolía, sentimiento, en ese bello “amour fou” que opera una inevitable alquimia en nuestras almas, va erigiendo, palabra a palabra, un emocionado altar a su diosa mulata.
¿El origen? ¿La anécdota? Pertenecen a la intimidad del poeta y sobre ello guardaremos un sagrado silencio salvo la observación de que tras estos textos palpita una rigurosa y emotiva verdad. Amén de que se hace innecesario contar la historia en la medida en que esta colección de prosas, de indudable naturaleza poética, narra lo que de aquella (es decir, lo literario) interesa al lector.
Nos importa aquí, por tanto, el texto y no la vida del escritor. Un texto que, por la utilización alusiva y sugerente del lenguaje, puede recordarnos a los mejores simbolistas como, por ejemplo, el Marcel Schwob de “El libro de Monelle”. Y que, por su divinización de la amada, nos remite a la poesía trovadoresca medieval , que seguirá encontrando ecos en la Historia de la Literatura. Recordemos las palabras de Calixto en “La celestina”: “Melibeo soy y a Melibea adoro, y en Melibea creo y a Melibea amo”.
El amor deviene aquí en una suerte de mística profana (“Si el amor es un acto cósmico que abarca toda la aventura humana, es porque al quererte soy el Universo…”), en una religión donde la diosa, altiva, inalcanzable, elusiva, como toda divinidad, arranca del amante una plegaria propiciatoria que se va desgranando en hermosos fragmentos, en quejas que cantan la belleza inefable de la amada y la dibujan en medio de un paisaje tropical por el que ella pasa derramando en toda su pureza el orgullo de una raza antigua.
En renovada metáfora, la vieja Europa se inclina fascinada ante la autenticidad primigenia, fulgurante, que de un pueblo injustamente acosado y maltratado, sigue representando la diosa mulata. Pues a su paso el universo se daba entero, presente, a cada instante, en un lugar insospechado, como si el destino se complaciera en demostrar que el olor a eternidad no era más que un mero episodio de tu hermosura...”
Sin más, nota bene, lector, lectora, afortunado, afortunada.”

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