viernes, 20 de mayo de 2011

CUANDO EL DEDO SEÑALA A LA LUNA

El cuadro de Magritte “La perfidia de las imágenes” simboliza perfectamente la esencia de las movilizaciones que se están produciendo en España. Bajo una pipa está escrita la frase  “Ceci n’est pas une pipe”. Esta pintura invita al espectador a no confundir apariencia y realidad. Efectivamente, eso no es una pipa sino la representación pictórica de una pipa. Sería imposible fumar con eso. Exactamente ese es el mensaje de aquellos a los que se ha dado en llamar indignados: El sistema en el que vivimos no es una democracia. Se llama así pero de democracia sólo tiene el nombre. Es una caricatura de la democracia, que ha quedado reducida para el ciudadano al hecho de depositar cada cuatro años una papeleta en una urna para que, salga quien salga electo, las cosas continúen igual, pues el elegido siempre será un lacayo de los que realmente detentan el poder: los dueños del dinero. Ante esta realidad incontestable, aún hay “periodistas”, “intelectuales” (a los que, igualmente, sólo les queda el nombre de tales cosas) que se permiten tergiversar y falsear los acontecimientos para servir a los amos de su pesebre. Así, por ejemplo, un impresentable César Vidal, que hace un auténtico alarde de cínica infamia en una intervención en la COPE. Afortunadamente, quedan comunicadores que han demostrado su objetividad y su honestidad profesional, como Iñaki Gabilondo.
La reacción de la ciudadanía contra el estado vergonzoso de cosas en el que estamos inmersos, ha producido los fenómenos de intentos de manipulación, de desprestigio y de anulación de la justa protesta que ya eran previsibles. Se extiende, por ejemplo, el rumor de que algún partido interesado debe de andar detrás de todo esto, toda vez que ha surgido en época de elecciones. Y es que, como rezaba aquella frase utilizada en mayo del 68, que podría resultar perfectamente válida para estos momentos, “Cuando el dedo señala a la luna, el imbécil mira el dedo”. Ya veremos qué dicen una vez que pasen las elecciones y el dedo siga señalando, insistente, imbatible, a la luna.
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