viernes, 27 de mayo de 2011

¡COBARDES!

¡Cobardes! Vuestro blindaje de cascos y escudos no os servirán para conjurar las pesadillas que subirán desde el fondo de vuestro subconsciente a encenderos la culpa, por más que queráis  apagarla con una actitud prepotente y por mucho que vuestra estupidez os ayude. No tenéis derecho a golpear al pueblo indefenso (indefenso por voluntad propia, porque ama la paz) que sólo pide justicia y que  resiste, valiente, bajo una acojonada cobertura de helicópteros y artillería “antidisturbios”. ¿Qué disturbios, imbéciles? Cada herido que causéis, cada gota de sangre, os pasará factura en vuestros sueños inquietos y en la mirada de vuestros propios hijos. ¡Estáis pagados por el pueblo, canallas! ¡Deberíais sumaros a él en su protesta en vez de maltratarlo! ¿No se decía que el valor se le supone a un soldado? Vosotros demostráis que lo que hay que suponeros es el miedo. Y además un miedo infundado. No merecéis estar donde estáis o bien llevan razón los que piensan, como yo, que sólo sois sicarios de los poderosos, de los opresores. Sois esclavos ridículos de los monstruos que van a llevar este mundo (a vosotros y a vuestras familias incluidos) a la destrucción. Con vuestros golpes y tiros sólo conseguís golpear y tirotear vuestro propio destino.

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