viernes, 18 de marzo de 2011

MIEDO

Hace tiempo pensé un cuento que nunca llegué a escribir. Se trataba de un niño que tenía miedo. Vivía atenazado por ese sentimiento que hace temblar, paraliza, nos obliga a retroceder, nos incapacita para la vida. Tenía miedo. Un día miró dentro de sí mismo y vio allí al miedo. Era un perrito asustado que se estremecía de pavor en un rincón de su alma. Lo acarició y le dijo unas y otras palabras amables. Y el cachorro empezó a presentar una apariencia más alegre. Ya no se le veía angustiado. Movía la cola, daba saltos y comenzaron a jugar. Se convirtió en su mascota. Y como se hace con las mascotas que se encuentran abandonadas, el niño le puso un nombre nuevo.
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