viernes, 14 de octubre de 2016

´Bob Dylan, un Nobel en el ojo del huracán


Sí. Yo también me he sorprendido. Pero no porque le den el Nobel de Literatura a Bob Dylan sino a causa de las reacciones que eso ha provocado. Los argumentos que esgrimen los indignados (que ya podrían indignarse por otras cosas) no tienen ni pies ni cabeza. Es un cantante, dicen, no un escritor. Vamos a ver. Vayamos por partes. Para empezar, y por si algunos no lo saben, la poesía nació para ser cantada. Que los poetas de hoy no sepan cantar es otro asunto. Entre los más altos exponentes de la poesía solamente castellana, por poner un ejemplo, está el Romancero. Los romances se cantaban. Y entre los mejores poemas de nuestra lengua está el “Romance del Conde Arnaldos”. No lo digo yo. Lo dicen los críticos. Los romances eran anónimos. De acuerdo. Pero, aunque eso no tenga nada que ver ni los invalide como ejemplo, resulta que las composiciones de los trovadores medievales no son anónimas, tienen autores con nombres y apellidos. Por citar algunos, digamos Pierre Rogier de Mirepoix, Arnault Daniel o Guillem de Cabestany entre los poetas del midi francés; Friedrich von Hausen, Wolfram von Eschenbach o Friedrich von Sonnenburg entre los minnesängers germanos, Dante (sí, Dante Alighieri) en el “dolce stil nuovo» . Por no hablar de la lírica galaico portuguesa, con sus cantigas de amor, de amigo y de escarnio, entre otras, y con sus autores, muchos, de los que sólo nombraré dos de los más conocidos: Martín Codax y Don Denís. Pues bien. Todos estos eran cantantes (sí, cantantes, como Dylan). Y los que no cantaban, componían esos poemas y su música que después interpretaban otros. Y se les estudia en las historias de las literaturas, influyeron mucho en poetas posteriores (algunos de los cuales obtuvieron el premio Nobel) y dudo que ninguno de los que hoy se ríen de Bob Dylan y de la Academia Sueca les hubiera negado su derecho a tan señalado galardón, al cual, por otra parte, habría que ponerle muchos “peros” (y no precisamente que se lo hayan concedido a Dylan). Otra cuestión es que a los que critican no les guste Bob Dylan. Son muy libres. A mí tampoco me gusta el pesado de Echegaray y se lo dieron en 1904. Ni me gusta Cela ni Vargas Llosa. Y ahí se lo llevaron. Y Borges, que me parece el genio indiscutible del siglo XX, se murió sin alcanzarlo, por espurios, irrazonables e inconfesados motivos políticos.
Dylan es un magnífico poeta que canta sus poemas. Un gran poeta en la estela de los beatniks, Allen Ginsberg entre ellos, y de Walt Whitman. Un gran poeta que habría gustado, estoy seguro, al mismo Lorca. Compararlo con el Duo Dinámico, como ha hecho Luis Alberto de Cuenca, es absurdo. Sí. Eso ha hecho. He aquí: “De Cuenca, que ha insistido en que para él "el Nobel se ha terminado desde esta locura", ha dicho que es como si se entregara en España el Premio Nacional de Literatura al Dúo Dinámico”. Lo ha dicho en un programa de radio.
Otro, Alberto Olmos, ha escrito en “El Confidencial” (mientras ha aprovechado para aludir a una novela SUYA, mirusté): “Seguramente ya hay muchos escritores de todo el mundo celebrando la pizpireta elección del jurado sueco. Creo saber qué tipo de escritor es el que ha unido su voz al coro de las felicitaciones: un escritor que no lee”. Me pregunto de dónde saca esa conclusión.
Los que ironizan sobre el tema diciendo que por qué no le dan el Nobel de Literatura a Maradona no tienen ni idea. Ni siquiera han entendido las letras de Dylan. Estoy harto de ver gente que admiran y leen lo que les dicen que tienen que leer y admirar. Las librerías rebosan de novelas, ensayos y libros de poemas que tienen éxito porque así lo deciden las grandes editoriales. Prisa en España, por ejemplo. El personal se acuerda de un autor (o autora) cuando la autoridad decide que es momento de celebrarlo porque es su aniversario o por lo que sea. Por eso, esperad sólo un poco y veréis a muchos de los que berrean ahora sin saber nada, correr a las librerías a comprar “Tarántula” de Dylan reeditada o compilaciones de sus letras o sus discos en el cortinglé. O si no, al tiempo. Basta que los críticos, los periódicos y las televisiones de turno lo ordenen.
Si esta se lía porque el jodido Nobel se lo hayan concedido a un poeta que canta (igual de válido podría haber sido Leonard Cohen o, sí, Murakami, es verdad), si esta se lía por eso, digo, no quiero ni pensar lo que ocurriría si se lo dieran a poetas experimentales, visuales, como Joan Brossa, si viviera, Alfonso López Gradolí, Fernando Millán o José María Montells. O se lo hubiesen dado en su tiempo a Cirlot por su heterodoxo “Bronwyn”. El escándalo y los cacareos hubieran sido mayúsculos, peores si cabe.
Para los que nada saben de lo que Dylan escribe, dejo un par de ejemplos traducidos al español. El primero, de un humor ácido y negro, trata sobre lo que se nos viene encima:

Blues hablados de la tercera guerra mundial

Hace tiempo tuve un sueño desconcertante
Soñé que me había metido en la Tercera Guerra Mundial.
Al mismísimo día siguiente fui a ver al médico
Para ver qué me podía decir.
Me dijo que había sido un mal sueño.
De todas formas yo no estaba preocupado en absoluto.
Eran mis propios sueños y sólo existían en mi cabeza.

Dije yo: «Un momento nada más, doctor, me ha pasado una guerra mundial por la cabeza»
Dijo él: «Enfermera, coja su libreta; este chico está demente»
Me cogió por el brazo. Yo dije ¡ay!
Según aterrizaba en el diván del siquiatra.
Me dijo: «Cuéntamelo todo».

Bueno, pues todo empezó a las tres en punto de la madrugada,
Y al dar y cuarto ya había terminado.
Yo estaba en una alcantarilla con alguna amiguita,
Cuando decidí echar un vistazo por una tapadera
Para ver quién podía haber encendido las luces.
Me levanté a dar una vuelta
Y recorrí la ciudad vacía,
Me pregunté dónde podría ir,
Encendí un cigarrillo en un parquímetro
Y seguí carretera abajo.
Era un día normal.

Toqué el timbre de un refugio contra la lluvia radiactiva,
Asomé la cabeza y pegué un grito,
«Dadme una judía verde, soy un hombre hambriento».
Una escopeta disparó y yo salí huyendo.
No les culpo demasiado de todas formas,
El no me conocía.

En la esquina de abajo, junto a un puesto de perritos calientes,
Vi a un hombre, le dije: «Hola, tú, amigo»,
Y supongo que algo de aquello debía haber,
Gritó sólo un poquito y salió escapado.
Pensó que yo era un comunista.

Localicé a una moza y antes de que se pudiera ir,
Le dije: «Juguemos a Adán y Eva»
La cogí de la mano y tuve un ataque de palpitaciones,
Pero ella me dijo: «Sí, hombre, ¿estás loco o qué?»
«¿No has visto lo que pasó la última vez que empezaron?»

Vi la ventana de tu Cadillac allá en la ciudad.
No había nadie por allí.
Me senté al volante
Y tiré por la calle cuarenta y dos abajo
En mi Cadillac.
Buen coche ése para conducir después de una guerra.

Bueno, pues como recordaba haber visto algún anuncio,
Puse la emisora de emergencia
Pero no había pagado la factura,
Y aquello no funcionaba ni medio bien.
Puse en marcha mi tocadiscos,
Era Rock A Day y Johnny cantaba,
«Dile a tu Pa, dile a tu Ma,
Que nuestros amores van en aumento, Ooh-wah, Doh-wah .»

Me sentí así como solitario y triste,
Necesitaba hablar con alguien,
Así que llamé al reloj de la Telefónica
Aunque sólo fuera por oír a alguien.
«Al oír la tercera señal
Serán las tres en punto».
Lo estuvo diciendo durante más de una hora
Y luego colgué.

Bueno, pues el doctor me interrumpió como por aquí
Diciendo: «¡Eh! Yo también he estado soñando eso mismo últimamente»
«Pero mi sueño era algo distinto, verás
Yo soñaba que el único que quedaba después de la guerra era yo,
Y no te veía por allí».

El tiempo pasó y ahora parece
Que todo el mundo sueña lo mismo.
Todos se ven paseando por ahí y no ven a nadie más.
La mitad de la gente puede estar a medias en lo cierto continuamente
Unos cuantos pueden estar en lo cierto alguna vez,
Pero nadie puede estar en lo cierto todo el tiempo.
Me parece que esto lo dijo Abraham Lincoln.
Os dejaré aparecer en mis sueños si me dejáis que aparezca en los vuestros.
Esto lo he dicho yo.

Colección Visor de poesía 1972
Versión de Antonio Rasines

El segundo es un poema repleto de símbolos oscuros y de corte surrealista que fue polémico precisamente por su hermetismo y con cuya interpretación en un video por la que fue una de sus parejas, Joan Baez, pongo fin a este post:

Dama de los ojos tristes de las tierras bajas

Con tu boca de mercurio en la era de los misioneros.
Y tus ojos como de humo y tus rezos que parecen rimas,
Y tu cruz de plata, y tu voz de campanillas
¿Quién creen que podría enterrarte?
Con tu bolsillos por fin bien protegidos
Y tus visiones de tranvías que dejas sobre la hierba
Y tu piel de seda, y tu cara como el cristal
¿A quién crees que podrían convencer para que te llevara a cuestas?

Dama de los ojos tristes de las tierras bajas,
De donde dice el profeta de los ojos tristes que no viene nadie,
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes
¿Debería tal vez dejarlos junto a la verja?
O, Dama de los ojos tristes, ¿debería acaso esperar?

Con tus sábanas como el metal y tu cinturón de encaje,
Y tu mazo de cartas sin la sota ni el as,
Y tus vestidos de sótano, y tu cara hueca,
¿Quién de ellos pudo pensar que podría adivinar lo que harías?
Con tu silueta cuando la luz del sol se va apagando
En tus ojos, donde nada la luz de la luna,
Y tus canciones de caja de cerillas y tus himnos gitanos,
¿Quién de ellos querría intentar impresionarte?

Dama de los ojos tristes de las tierras bajas,
De donde dice el profeta de los ojos tristes que no viene nadie,
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes
¿Debería tal vez dejarlos junto a la verja?
O, Dama de los ojos tristes, ¿debería acaso esperar?

Los reyes de Tiro, con su lista de presos,
Esperan en fila sus besos de geranio.
Y tú no podías saber que ocurriría así
Pero, ¿quién de entre todos ellos desea realmente besarte?
Con las llamas de tu infancia en tu manta de medianoche.
Y tus modales a la española y las drogas de tu madre.
Y tu boca de vaquero, y tus elogios de toque de queda.
¿Quién de ellos crees que se te podría resistir?

Dama de los ojos tristes de las tierras bajas,
De donde dice el profeta de los ojos tristes que no viene nadie,
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes
¿Debería tal vez dejarlos junto a la verja?
O, Dama de los ojos tristes, ¿debería acaso esperar?

Los granjeros y los negociantes decidieron entre todos
Enseñarte que lo que solían esconder eran los ángeles muertos.
Pero, ¿por qué tuvieron que elegirte a ti para que te pusieras de su lado?
¿Cómo pudieron equivocarse contigo de ese modo?
Hubieran querido que cargaras con las culpas de lo de la granja,
Pero con el mar a tus pies y la fingida falsa alarma,
Y con el hijo de un maleante recogido en tus brazos,
¿Cómo iban a poder convencerte?

Dama de los ojos tristes de las tierras bajas,
De donde dice el profeta de los ojos tristes que no viene nadie,
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes
¿Debería tal vez dejarlos junto a la verja?
O, Dama de los ojos tristes, ¿debería acaso esperar?

Con tus recuerdos de la calle de los enlatadores como láminas de metal,
Y tu marido de revista que tenía que irse algún día,
Y tu delicadeza de ahora, que no puedes ocultar,
¿Quién de ellos crees que te daría empleo?
Ahora estás con tu ladrón, estás en su libertad bajo palabra
Con el medallón sagrado que acabas de doblar con tus propios dedos.
Y tu cara de santa, y tu alma de fantasma,
¿Quién de entre todos ellos pudo jamás pensar que te podrían destruir?

Dama de los ojos tristes de las tierras bajas,
De donde dice el profeta de los ojos tristes que no viene nadie,
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes
¿Debería tal vez dejarlos junto a la verja?
O, Dama de los ojos tristes, ¿debería acaso esperar?

Colección Visor de poesía 1972
Versión de Antonio Rasines


sábado, 13 de agosto de 2016

Qué es y qué no es un videopoema

Curioseando en internet a la búsqueda de videopoemas, me encuentro con multitud de cosas como las siguientes que NO SON videopoemas.




Estos, insisto, no son videopoemas. Son, en el mejor de los casos, poemas discursivos recitados e ilustrados por un vídeo. El videopoema es una de las variantes de la poesía visual, incluida, a su vez, en la poesía experimental. Tiene su propio lenguaje, no es una amalgama de dos cosas diferentes. Más se podría decir de películas como, por ejemplo, “L’etoile de mer”, de Man Ray, que son videopoemas que de estos engendros híbridos. Me he decidido a poner esta nota porque me parece que se está confundiendo a la gente con una terminología asociada a conceptos falsos. Parece haber un extraño interés en desplazar al experimentalismo poético. O, en todo caso, una supina ignorancia. Llamadlos como os plazca. Pero no videopoemas, porque confundís a los niños y jóvenes en las aulas (exactamente igual que si les dijeseis que el “Romance del Conde Arnaldos” es un soneto) y al público en general.
Esto, de Ernesto de Melo e Castro, ES un videopoema:


Espero que haya quedado claro. Saludos.


lunes, 16 de mayo de 2016

Fusión imposible


“Pues tu unión es tu separación y tu separación es tu unión.
Tu alejamiento es una aproximación y tu aproximación es una partida”.
Ibn ‘Arabî (El Tratado de la Unidad)

No. No me toques. Cállate. Si me rozas, si hablas, si dices una sola palabra, desaparecerá. Y yo no quiero que eso ocurra. Es cierto que me duele, sí, me atraviesa como una daga, pero una dulce daga. Me duele pero no me duele. Me duele más cuanto más lejos. Y si no está, el sufrimiento será insoportable. No tengo alternativa. Lo decía Kierkegaard, creo, “si lo hace lo sentirá y si no lo hace también lo sentirá”. O algo así. No sé cuando apareció ni cómo. No tiene una explicación racional. Sí, tú no lo comprendes. Siempre has sido cerebral, frío, analítico. No crees en nada que no sea mensurable y consensuado. Pero en nombre de nuestra amistad te pido que no hagas nada. Ni siquiera dudar. No me creas si no quieres pero tampoco dudes. Tengo miedo de que se vaya; un terror de fondo, congelado, agazapado como una manada de lobos en la oscuridad, esperando atacar, amenaza este gozo innombrable, que no lo es y lo es. Es alegría y no es alegría, sin ser tristeza. Es tristeza y no. En su presencia, las lágrimas son un misterio, los sueños son un misterio. Ignoro cuánto durará. Espero que siempre. Sí, siempre. O bien, deseo un imposible, la fusión. Eso es, un imposible. Fundirnos en solo uno. Pero, al cabo, ¿no es esa la verdad última?, ¿no es acaso el ser sólo uno? ¿Por qué se empeña en la separatidad que desgarra? ¿Será para desde la disgregación experimentar el acto de amor de la agregación? ¿El ser ama al amor y por eso el amor es la máxima fundamentación del ser? ¿Es la nostalgia del amor un canto al amor? ¿Es eso lo que me ocurre? ¿Debemos rimar amor con dolor? Una multitud de recuerdos muy antiguos, desdibujados, indefinidos, pinceladas del anhelo más profundo, reverberan en torno, le dan forma pero para robársela al instante. Es un juego cruel pero dulce que me llama, que exige mi atención, más, mi identificación. Imposible. Fusión imposible. No, ni siquiera sé desde cuándo dura, ya te lo he dicho. Mi sensación es que desde siempre. Y para siempre. Para siempre. Pero ese siempre está dentro del tiempo, frágil. El tiempo no admite un siempre. Esa palabra no tiene sentido dentro del tiempo. Sometido a la duración, transcurre, se muere a cada instante y mata a ese instante, a esa parte de sí y a todo lo que contiene. Sólo la eternidad es piadosa, al margen de días, de siglos, de eones; concentrada en un punto, en un solo punto infinitesimalmente pequeño, casi inexistente, ¿inexistente? Imposible fusión. Imposible. No te preocupes. Estoy bien. Bueno, no estoy bien pero estoy bien. Ni se te ocurra llamar al médico. Sabemos lo que dirá. Que me cuide, que me preocupe de mí mismo, que la felicidad está dentro de uno. Si es así, esto está dentro. Y al mismo tiempo no. No está dentro ni fuera y está dentro y fuera. Absurdo, ¿verdad? O está dentro o está fuera. Sin embargo. Credo quia absurdum. Tonterías. Sin embargo. ¿Qué es? No lo sé. ¿Un sentimiento? O no, una certeza. Una tremenda certeza, sin sombra de duda. ¿Una visión? ¿Será esto lo que llaman ver? Ya sé que un ciego no debería hablar de esta forma, decir estas cosas. Un ciego conjugando el verbo ver suena ridículo, patético, incluso indecente. ¿Qué extrañas historias, qué conceptos peregrinos puede evocarnos esa palabra tan ajena? Sin embargo, si yo supiera lo que es ver juraría que estoy viendo. Me apostaría lo que me queda de vida, toda mi vida, a que veo. Y no volvería jamás, jamás, a la oscuridad de antes. Por eso, por favor, no me toques, no te muevas, no hables.
Félix Morales Prado

lunes, 16 de noviembre de 2015

¿A qué sabe lo que no sabe?


¿A qué sabe lo que no tiene sabor? ¿Qué se toca cuando no se toca? ¿A qué huele lo que no huele? ¿Cuál es el sonido del silencio? Preguntas incontestables que planteamos desde un yo ilusorio. Porque el hecho de que nuestro yo es sólo ilusión lo prueba que nada más que es memoria. No hay percepción del presente. Cada cosa de la que somos conscientes, ya es pasado.

domingo, 1 de noviembre de 2015

El canon literario



En el Diccionario de la Real Academia Española existen, para el término “canon”, diecinueve acepciones. De ellas me interesa seleccionar dos para aquello de lo que voy a hablar en este post. Una lo define como “regla o precepto”. La otra como “modelo de características perfectas”.
Una pregunta amplia de la que podría partir es: ¿existe el canon en el arte? O, mejor dicho, ¿hay, hoy día, algún canon que tenga validez para el arte? Tomemos como ejemplo la pintura. Efectivamente, hay personas, y muchas, para las que el informalismo no es arte pictórico sino cuatro manchurrones desparramados en un lienzo (por no hablar de las manifestaciones más vanguardistas, en las que podrían entrar los llamados performances). Para este tipo de observador, arte es el arte realista y, si los apuras mucho, el impresionismo. En todo caso, debe ser figurativo. Sin embargo, ahí tenemos a Miró, Picasso, Pollock, etc, que triunfaron saltándose a piola el canon.
Esto, al igual que a la pintura, se podría aplicar a la escultura, la música, el teatro, etc.
Pero, pasaré por encima de todas estas manifestaciones para centrarme en la que me interesa en esta ocasión: la literatura. Naturalmente, hemos de tener en cuenta que géneros literarios hay muchos: poesía, novela, cuento, ensayo, etc. Clasificación esta a la que, en la actualidad, también habría matices que añadir. Por ejemplo, ¿es concebible una novela que sea, al mismo tiempo, poema? ¿Y un poema que sea novela? En la antigüedad los había: Iliada, Cantar de Mío Cid, etc.
Pero iré poco a poco, intentando no desparramarme.
¿Existe un canon en la poesía? Hasta el siglo XIX, la poesía o tenía rima o no era poesía. Aún hay gente que piensa eso. En el XX, la rima ya no se consideró necesaria para que un poema fuese poema. Cuando llegaron las primeras vanguardias (dadá, surrealismo…) hicieron tabla rasa de todas las reglas. Sólo los surrealistas dejaron en pie una, que formaba parte de su moral: no incurrir en ningún tipo de poesía burguesa. Lo que, paradójicamente, iba en contra de su defensa de la libertad en la creación a ultranza. No diré nada de cuando, con Mallarmé a la cabeza como referente más inmediato, aparece la llamada “poesía visual”, que alcanzó su cima hacia los años setenta del siglo XX. Bien. ¿Dónde está el canon aquí? ¿Cuál de ellos lleva razón? ¿Cuándo algo es culpable de lesa poesía y cuándo no?
Si nos trasladamos a la narrativa, nos encontraremos, en primer lugar, ante la siguiente tesitura: ¿En qué se distingue un cuento de una novela? ¿Y una novela corta de una novela larga? ¿En el número de páginas? Los teóricos de la literatura dicen que no, que son muchas otras las diferencias. ¿Engloba el relato los tres subgéneros? Parece que todos tendrían que tener tres partes: planteamiento, nudo y desenlace. En un principio, el canon imponía que estas tres fases tenían que ser lineales y seguir ese orden. Ya entrado el siglo veinte, esas reglas se fueron al garete: relatos que arrancaban del desenlace, relatos que carecían de tales tres partes, relatos con desenlace abierto, novelas laberínticas, como “Rayuela”, etc. Sin dejar aparte, claro está, normas que algunos buenísimos amigos míos mantienen sin que sean verdad. Baste un botón de muestra: el narrador no puede exponer en la novela su cosmovisión, su opinión, sino a través de los personajes. Hay montones de novelas que demuestran lo contrario. Ej, “Crimen y castigo”. Habla el narrador: “Los sueños de un hombre enfermo suelen tener una nitidez extraordinaria y se asemejan a la realidad hasta confundirse con ella, etc”. Hay quien habla de verosimilitud en el relato, aunque sea de corte fantástico. Según y cómo. Esa verosimilitud en la literatura fantástica, esa construcción de una fantasía que parece real está en Borges, en Bioy Casares, en Sabato, sí. Pero, ¿quién puede encontrarla en Lovecraft, por ejemplo?

Ya sé que me dirán que el canon evoluciona. Y en eso estoy de acuerdo. Pero, por eso mismo que evoluciona, no está prohibido transgredirlo. Sin esas transgresiones, escribiríamos aún como Homero. Dick Fosbury revolucionó el salto de altura, al saltar de espalda pasándose por el forro el rodillo ventral. Así revolucionó la técnica y cambió el canon.


Conclusión: No hay canon. El canon es tu libertad creativa. Otra cosa es que te salga bien.

domingo, 11 de octubre de 2015

La Beat Generation, una impostura actual


Últimamente me llega la noticia de que la Beat Generation, a la que conocí a los dieciocho años a través de una traducción de Marcos Ricardo Barnatán, vuelve a estar de moda. Me lo han dicho dos amigos. Uno de ellos me dice que el grupo de Ginsberg, Kerouac, Ferlingetti, influye en los “poetas” actuales. Pues no sé cómo influye. Al leer los textos de estos y estas poetas me pregunto si han leído “En el camino” o “Vagabundos del Dharma”, de Jack Kerouac. O, tan siquiera, “Howl” (Aullido), el poema emblemático beatnik de Allen Ginsberg. Y me digo: NO. No los han leído. Esto simplemente se ha puesto de moda. La Beat Generation fue rompedora y mística. Dejo aquí el poema Howl y a ver quién lo identifica con las cosas que hacen ahora los/las poetas, tan preocupados por la fama. Ellos, los beatniks, despreciaron siempre el famoseo. Viajaron de una a otra parte de EEUU. En coche. Y despreciaron toda convención social. Estos poetillas de hoy se parten el culo por ser famosos y son, siempre, políticamente correctos. ¿Dónde el parecido, ni en la letra ni en el espíritu?

AULLIDO
De
Allen Ginsberg
Para Carl Salomón
I
Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas,
arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo,
hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con el estrellado dínamo de la maquinaria nocturna,
que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría, flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz,
que desnudaron sus cerebros ante el cielo bajo el El y vieron ángeles mahometanos tambaleándose sobre techos iluminados,
que pasaron por las universidades con radiantes ojos imperturbables alucinando Arkansas y tragedia en la luz de Blake entre los maestros de la guerra,
que fueron expulsados de las academias por locos y por publicar odas obscenas en las ventanas de la calavera,
que se acurrucaron en ropa interior en habitaciones sin afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando al Terror a través del muro,
que fueron arrestados por sus barbas púbicas regresando por Laredo con un cinturón de marihuana hacia Nueva York,
que comieron fuego en hoteles de pintura o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o sometieron sus torsos a un purgatorio noche tras noche,
con sueños, con drogas, con pesadillas que despiertan, alcohol y verga y bailes sin fin,
incomparables callejones de temblorosa nube y relámpago en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todo el inmóvil mundo del intertiempo,
realidades de salones de Peyote, amaneceres de cementerio de árbol verde en el patio trasero, borrachera de vino sobre los tejados, barrios de escaparate de paseos drogados luz de tráfico de neón parpadeante, vibraciones de sol, luna y árbol en los rugientes atardeceres invernales de Brooklyn, desvaríos de cenicero y bondadosa luz reina de la mente,
que se encadenaron a los subterráneos para el interminable viaje desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de ruedas y niños los hizo caer temblando con la boca desvencijada y golpeados yermos de cerebro completamente drenados de brillo bajo la lúgubre luz del Zoológico,
que se hundieron toda la noche en la submarina luz de Bickford salían flotando y se sentaban a lo largo de tardes de cerveza desvanecida en el desolado Fugazzi’s, escuchando el crujir del Apocalipsis en el jukebox de hidrógeno,
que hablaron sin parar por setenta horas del parque al departamento al bar a Bellevue al museo al puente de Brooklyn,
un batallón perdido de conversadores platónicos saltando desde las barandas de salidas de incendio desde ventanas desde el Empire State desde la luna,
parloteando gritando vomitando susurrando hechos y memorias y anécdotas y excitaciones del globo ocular y shocks de hospitales y cárceles y guerras,
intelectos enteros expulsados en recuerdo de todo por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la sinagoga arrojada en el pavimento,
que se desvanecieron en la nada Zen Nueva Jersey dejando un rastro de ambiguas postales del Atlantic City Hall,
sufriendo sudores orientales y crujidos de huesos tangerinos y migrañas de la china con síndrome de abstinencia en un pobremente amoblado cuarto de Newark,
que vagaron por ahí y por ahí a medianoche en los patios de ferrocarriles preguntándose dónde ir, y se iban, sin dejar corazones rotos,
que encendieron cigarrillos en furgones furgones furgones haciendo ruido a través de la nieve hacia granjas solitarias en la abuela noche,
que estudiaron a Plotino Poe San Juan de la Cruz telepatía bop kabbalah porque el cosmos instintivamente vibraba a sus pies en Kansas,
que vagaron solos por las calles de Idaho buscando ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios,
que pensaron que tan sólo estaban locos cuando Baltimore refulgió en un éxtasis sobrenatural,
que subieron en limosinas con el chino de Oklahoma impulsados por la lluvia de pueblo luz de calle en la medianoche invernal,
que vagaron hambrientos y solitarios en Houston en busca de jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante Español para conversar sobre América y la Eternidad, una tarea inútil y así se embarcaron hacia África,
que desaparecieron en los volcanes de México dejando atrás nada sino la sombra de jeans y la lava y la ceniza de la poesía esparcida en la chimenea Chicago,
que reaparecieron en la costa oeste investigando al F.B.I. con barba y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas sensuales en su oscura piel repartiendo incomprensibles panfletos,
que se quemaron los brazos con cigarrillos protestando por la neblina narcótica del tabaco del Capitalismo,
que distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desnudándose mientras las sirenas de Los Álamos aullaban por ellos y aullaban por la calle Wall, y el ferry de Staten Island también aullaba,
que se derrumbaron llorando en gimnasios blancos desnudos y temblando ante la maquinaria de otros esqueletos,
que mordieron detectives en el cuello y chillaron con deleite en autos de policías por no cometer más crimen que su propia salvaje pederastia e intoxicación,
que aullaron de rodillas en el subterráneo y eran arrastrados por los tejados blandiendo genitales y manuscritos,
que se dejaron follar por el culo por santos motociclistas, y gritaban de gozo,
que mamaron y fueron mamados por esos serafines humanos, los marinos, caricias de amor Atlántico y Caribeño,
que follaron en la mañana en las tardes en rosales y en el pasto de parques públicos y cementerios repartiendo su semen libremente a quien quisiera venir,
que hiparon interminablemente tratando de reír pero terminaron con un llanto tras la partición de un baño turco cuando el blanco y desnudo ángel vino para atravesarlos con una espada,
que perdieron sus efebos por las tres viejas arpías del destino la arpía tuerta del dólar heterosexual la arpía tuerta que guiña el ojo fuera del vientre y la arpía tuerta que no hace más que sentarse en su culo y cortar las hebras intelectuales doradas del telar del artesano,
que copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza un amorcito un paquete de cigarrillos una vela y se cayeron de la cama, y continuaron por el suelo y por el pasillo y terminaron desmayándose en el muro con una visión del coño supremo y eyacularon eludiendo el último hálito de conciencia,
que endulzaron los coños de un millón de muchachas estremeciéndose en el crepúsculo, y tenían los ojos rojos en las mañanas pero estaban preparados para endulzar el coño del amanecer, resplandecientes nalgas bajo graneros y desnudos en el lago,
que salieron de putas por Colorado en miríadas de autos robados por una noche, N.C. héroe secreto de estos poemas, follador y Adonis de Denver -regocijémonos con el recuerdo de sus innumerables jodiendas de muchachas en solares vacíos y patios traseros de restaurantes, en desvencijados asientos de cines, en cimas de montañas, en cuevas o con demacradas camareras en familiares solitarios levantamientos de enaguas y especialmente secretos solipsismos en baños de gasolineras y también en callejones de la ciudad natal,
que se desvanecieron en vastas y sórdidas películas, eran cambiados en sueños, despertaban en un súbito Manhattan y se levantaron en sótanos con resacas de despiadado Tokai y horrores de sueños de hierro de la tercera avenida y se tambalearon hacia las oficinas de desempleo,
que caminaron toda la noche con los zapatos llenos de sangre sobre los bancos de nieve en los muelles esperando que una puerta se abriera en el East River hacia una habitación llena de vapor caliente y opio,
que crearon grandes dramas suicidas en los farellones de los departamentos del Hudson bajo el foco azul de la luna durante la guerra y sus cabezas serán coronadas de laurel y olvido,
que comieron estofado de cordero de la imaginación o digirieron el cangrejo en el lodoso fondo de los ríos de Bowery,
que lloraron ante el romance de las calles con sus carritos llenos de cebollas y mala música,

que se sentaron sobre cajas respirando en la oscuridad bajo el puente y se levantaron para construir clavicordios en sus áticos,
que tosieron en el sexto piso de Harlem coronados de fuego bajo el cielo tubercular rodeados por cajas naranjas de Teología,
que escribieron frenéticos toda la noche balanceándose y rodando sobre sublimes encantamientos que en el amarillo amanecer eran estrofas incoherentes,
que cocinaron animales podridos pulmón corazón pié cola borsht & tortillas soñando con el puro reino vegetal,
que se arrojaron bajo camiones de carne en busca de un huevo,
que tiraron sus relojes desde el techo para emitir su voto por una eternidad fuera del tiempo, & cayeron despertadores en  sus cabezas cada día por toda la década siguiente,
que cortaron sus muñecas tres veces sucesivamente sin éxito, desistieron y fueron forzados a abrir tiendas de antigüedades donde pensaron que estaban envejeciendo y lloraron,
que fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en Madison Avenue entre explosiones de versos plúmbeos & el enlatado martilleo de los férreos regimientos de la moda & los gritos de nitroglicerina de maricas de la publicidad & el gas mostaza de inteligentes editores siniestros, o fueron atropellados por los taxis ebrios de la realidad absoluta,
que saltaron del puente de Brooklyn esto realmente ocurrió y se alejaron desconocidos y olvidados dentro de la fantasmal niebla de los callejones de sopa  y carros de bomba del barrio Chino, ni siquiera una cerveza gratis,
que cantaron desesperados desde sus ventanas, se cayeron por la ventana del metro, saltaron en el sucio Passaic, se abalanzaron sobre negros, lloraron por toda la calle, bailaron descalzos sobre vasos de vino rotos y discos de fonógrafo destrozados de nostálgico Europeo jazz Alemán de los años 30 se acabaron el whisky y vomitaron gimiendo en el baño sangriento, con lamentos en sus oídos y la explosión de colosales silbatos de vapor,
que se lanzaron por las autopistas del pasado viajando hacia la cárcel del gólgota -solitario mirar- autos preparados de cada uno de ellos o Encarnación de Jazz de Birmingham,
que condujeron campo traviesa por 72 horas para averiguar si yo había tenido una visión o tú habías tenido una visión o él había tenido una visión para conocer la eternidad,
que viajaron a Denver, murieron en Denver, que volvían a Denver; que velaron por Denver y meditaron y andaban solos en Denver y finalmente se fueron lejos para averiguar el tiempo, y ahora Denver extraña a sus héroes,
que cayeron de rodillas en desesperanzadas catedrales rezando por la salvación de cada uno y la luz y los pechos, hasta que al alma se le iluminó el cabello por un segundo,
que chocaron a través de su mente en la cárcel esperando por imposibles criminales de cabeza dorada y el encanto de la realidad en sus corazones que cantaba dulces blues a Alcatraz,
que se retiraron a México a cultivar un hábito o a Rocky Mount hacia el tierno Buda o a Tánger en busca de muchachos o a la Southern Pacific hacia la negra locomotora o de Harvard a Narciso a Woodland hacia la guirnalda de margaritas o a la tumba,
que exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron abandonados con su locura y sus manos y un jurado indeciso,
que tiraron ensalada de papas a los lectores de la CCNY sobre dadaísmo y subsiguientemente se presentan en los escalones de granito del manicomio con las cabezas afeitadas y un arlequinesco discurso de suicidio, exigiendo una lobotomía al instante,
y recibieron a cambio el concreto vacío de la insulina Metrazol electricidad hidroterapia psicoterapia terapia ocupacional ping pong y amnesia,
que en una protesta sin humor volcaron sólo una simbólica mesa de ping pong, descansando brevemente en catatonia,
volviendo años después realmente calvos excepto por una peluca de sangre, y de lágrimas y dedos, a la visible condenación del loco de los barrios de las locas ciudades del Este,
los fétidos salones del Pilgrim State Rockland y Greystones, discutiendo con los ecos del alma, balanceándose y rodando en la banca de la soledad de medianoche reinos dolmen del amor, sueño de la vida una pesadilla, cuerpos convertidos en piedra tan pesada como la luna,
con la madre finalmente ****** [i] , y el último fantástico libro arrojado por la ventana de la habitación, y a la última puerta cerrada a las 4 AM y el último teléfono golpeado contra el muro en protesta y el último cuarto amoblado vaciado hasta la última pieza de mueblería mental, un papel amarillo se irguió torcido en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso imaginario, nada sino un esperanzado poco de alucinación-
ah, Carl, mientras no estés a salvo yo no voy a estar a salvo, y ahora estás realmente en la total sopa animal del tiempo-
y que por lo tanto corrió a través de las heladas calles obsesionado con una súbita inspiración sobre la alquimia del uso de la elipse el catálogo del medidor y el plano vibratorio,
que soñaron e hicieron aberturas encarnadas en el tiempo y el espacio a través de imágenes yuxtapuestas y atraparon al Arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos elementales y pusieron el nombre y una pieza de conciencia saltando juntos con una sensación de Pater Omnipotens Aeterna Deus
para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y pararse frente a ti mudos e inteligentes y temblorosos de vergüenza, rechazados y no obstante confesando el alma para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda cabeza sin fin,
el vagabundo demente y el ángel beat en el tiempo, desconocido, y no obstante escribiendo aquí lo que podría quedar por decir en el tiempo después de la muerte,
y se alzaron reencarnando en las fantasmales ropas del jazz en la sombra de cuerno dorado de la banda y soplaron el sufrimiento de la mente desnuda de América por el amor en un llanto de saxofón eli eli lamma lamma sabacthani que estremeció las ciudades hasta la última radio
con el absoluto corazón del poema sanguinariamente arrancado de sus cuerpos bueno para alimentarse mil años.

II
¿Qué esfinge de cemento y aluminio abrió sus cráneos y devoró sus cerebros y su imaginación?
¡Moloch! ¡Soledad! ¡Inmundicia! ¡Ceniceros y dólares inalcanzables! ¡Niños gritando bajo las escaleras! ¡Muchachos sollozando en ejércitos! ¡Ancianos llorando en los parques!
¡Moloch! ¡Moloch! ¡Pesadilla de Moloch! ¡Moloch el sin amor! ¡Moloch mental! ¡Moloch el pesado juez de los hombres!
¡Moloch la prisión incomprensible! ¡Moloch la desalmada cárcel de tibias cruzadas y congreso de tristezas! ¡Moloch cuyos edificios son juicio! ¡Moloch la vasta piedra de la guerra! ¡Moloch los pasmados gobiernos!
¡Moloch cuya mente es maquinaria pura! ¡Moloch cuya sangre es un torrente de dinero! ¡Moloch cuyos dedos son diez ejércitos! ¡Moloch cuyo pecho es un dínamo caníbal! ¡Moloch cuya oreja es una tumba humeante!
¡Moloch cuyos ojos son mil ventanas ciegas! ¡Moloch cuyos rascacielos se yerguen en las largas calles como inacabables Jehovás! ¡Moloch cuyas fábricas sueñan y croan en la niebla! ¡Moloch cuyas chimeneas y antenas coronan las ciudades!
¡Moloch cuyo amor es aceite y piedra sin fin! ¡Moloch cuya alma es electricidad y bancos! ¡Moloch cuya pobreza es el espectro del genio! ¡Moloch cuyo destino es una nube de hidrógeno asexuado! ¡Moloch cuyo nombre es la mente!
¡Moloch en quien me asiento solitario! ¡Moloch en quien sueño ángeles! ¡Demente en Moloch! ¡Chupa vergas en Moloch! ¡Sin amor ni hombre en Moloch!
¡Moloch quien entró tempranamente en mi alma! ¡Moloch en quien soy una conciencia sin un cuerpo! ¡Moloch quien me ahuyentó de mi éxtasis natural! ¡Moloch a quien yo abandono! ¡Despierten en Moloch! ¡Luz chorreando del cielo!
¡Moloch! ¡Moloch! ¡Departamentos robots! ¡Suburbios invisibles! ¡Tesorerías esqueléticas!
¡Capitales ciegas! ¡Industrias demoníacas! ¡Naciones espectrales! ¡Invencibles manicomios! ¡Vergas de granito! ¡Bombas monstruosas!
¡Rompieron sus espaldas levantando a Moloch hasta el cielo! ¡Pavimentos, árboles, radios, toneladas! ¡Levantando la ciudad al cielo que existe y está alrededor nuestro!
¡Visiones! ¡Presagios! ¡Alucinaciones! ¡Milagros! ¡Éxtasis! ¡Arrastrados por el río americano!
¡Sueños! ¡Adoraciones! ¡Iluminaciones! ¡Religiones! ¡Todo el cargamento de mierda sensible!
¡Progresos! ¡Sobre el río! ¡Giros y crucifixiones! ¡Arrastrados por la corriente! ¡Epifanías! ¡Desesperaciones! ¡Diez años de gritos animales y suicidios! ¡Mentes! ¡Nuevos amores! ¡Generación demente! ¡Abajo sobre las rocas del tiempo!
¡Auténtica risa santa en el río! ¡Ellos lo vieron todo!  ¡Los ojos salvajes! ¡Los santos gritos! ¡Dijeron hasta luego! ¡Saltaron del techo! ¡Hacia la soledad! ¡Despidiéndose! ¡Llevando flores! ¡Hacia el río! ¡Por la calle!

III
¡Carl Solomon! Estoy contigo en Rockland
                Donde estás más loco de lo que yo estoy
Estoy contigo en Rockland
                Donde te debes sentir muy extraño
Estoy contigo en Rockland
                Donde imitas la sombra de mi madre
Estoy contigo en Rockland
                Donde has asesinado a tus doce secretarias
Estoy contigo en Rockland
                Donde te ríes de este humor invisible
Estoy contigo en Rockland
                Donde somos grandes escritores en la misma horrorosa máquina de escribir
Estoy contigo en Rockland
                Donde tu condición se ha vuelto seria y es reportada por la radio
Estoy contigo en Rockland
                Donde las facultades de la calavera no admiten más los gusanos de los sentidos
Estoy contigo en Rockland
                Donde bebes el té de los pechos de las solteras de Utica
Estoy contigo en Rockland
                Donde te burlas de los cuerpos de tus enfermeras las arpías del Bronx
Estoy contigo en Rockland
                Donde gritas en una camisa de fuerza que estás perdiendo el juego del verdadero
            ping pong del abismo
Estoy contigo en Rockland
                Donde golpeas el piano catatónico el alma es inocente e inmortal jamás debería
            morir sin dios en una casa de locos armada
Estoy contigo en Rockland
                Donde cincuenta shocks más no te devolverán nunca tu alma a su cuerpo de su
            peregrinaje a una cruz en el vacío
Estoy contigo en Rockland
                Donde acusas a tus doctores de locura y planeas la revolución socialista hebrea
            contra el Gólgota nacional fascista
Estoy contigo en Rockland
                Donde abres los cielos de Long Island y resucitas a tu Jesús humano y viviente de la
            tumba sobrehumana
Estoy contigo en Rockland
                Donde hay veinticinco mil camaradas locos juntos cantando las estrofas finales de
            La Internacional
Estoy contigo en Rockland
                Donde abrazamos y besamos a los Estados Unidos bajo nuestras sábanas los
            Estados Unidos que tosen toda la noche y no nos dejan dormir

Estoy contigo en Rockland
            Donde despertamos electrificados del coma por el rugir de los aeroplanos de
            nuestras propias almas sobre el tejado ellos han venido para lanzar bombas
            angelicales el hospital se ilumina a sí mismo  colapsan muros imaginarios  Oh
            escuálidas legiones corren afuera  Oh estrellado shock de compasión la guerra
            eterna está aquí  Oh victoria olvida tu ropa interior somos libres
Estoy contigo en Rockland
                En mis sueños caminas goteando por un viaje a través del mar sobre las carreteras a
            través de América llorando hasta la puerta de mi cabaña en la noche del oeste


San Francisco, 1955-1956


Nota A Pie De Página Para “Aullido”
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!
¡El mundo es santo! ¡El alma es santa! ¡La piel es santa! ¡La nariz es santa! ¡La lengua y la verga y la mano y el agujero del culo son santos!
¡Todo es santo! ¡todos son santos! ¡todos los lugares son santos! ¡todo día está en la eternidad! ¡Todo hombre es un ángel!
¡El vago es tan santo como el serafín! ¡el demente es tan santo como tú mi alma eres santa!
¡La máquina de escribir es santa el poema es santo la voz es santa los oyentes son santos el éxtasis es santo!
¡Santo Peter santo Allen santo Solomon santo Lucien santo Kerouac santo Huncke santo Burroughs santo Cassady santos los desconocidos locos y sufrientes mendigos santos los horribles ángeles humanos!
¡Santa mi madre en la casa de locos! ¡Santas las vergas de los abuelos de Kansas!

¡Santo el gimiente saxofón! ¡Santo el apocalipsis del bop! ¡Santas las bandas de jazz marihuana hipsters paz peyote pipas y baterías!
¡Santa las soledades de los rascacielos y pavimentos! ¡Santas las cafeterías llenas con los millones! ¡Santos los misteriosos ríos de lágrimas bajo las calles!
¡Santo el argonauta solitario! ¡Santo el vasto cordero de la clase media! ¡Santos los pastores locos de la rebelión! ¡Quien goza Los Ángeles es Los Ángeles!
¡Santa New York santa San Francisco santa Peoria & Seattle santa París santa Tánger santa Moscú santa Estambul!
¡Santo el tiempo en la eternidad santa eternidad en el tiempo santos los relojes en el espacio la cuarta dimensión santa la quinta Internacional santo el ángel en Moloch!
¡Santo el mar santo el desierto santa la vía férrea santa la locomotora santas las visiones santas las alucinaciones santos los milagros santo el globo ocular santo el abismo!
¡Santo perdón! ¡compasión! ¡caridad! ¡fe! ¡Santos! ¡Nosotros! ¡cuerpos! ¡sufriendo! ¡magnanimidad!
¡Santa la sobrenatural extra brillante inteligente bondad del alma!

Berkeley, 1955