lunes, 16 de noviembre de 2015

¿A qué sabe lo que no sabe?


¿A qué sabe lo que no tiene sabor? ¿Qué se toca cuando no se toca? ¿A qué huele lo que no huele? ¿Cuál es el sonido del silencio? Preguntas incontestables que planteamos desde un yo ilusorio. Porque el hecho de que nuestro yo es sólo ilusión lo prueba que nada más que es memoria. No hay percepción del presente. Cada cosa de la que somos conscientes, ya es pasado.

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