miércoles, 16 de julio de 2014

La luz rota


Ando ahora escribiendo una novela cuyo título provisional es “La luz rota”. Como introducción, lleva un poema de Félix Morales Santos, mi hijo, muerto hace año y medio, en el que expresa sentimientos que me hacen llorar y que dieron lugar al texto que escribo poco a poco. El poema dice:


Da igual, un poco, todo. 
La hojarasca que resuena,
que cruje en los pies. La sombra
y el dibujo de luz sobre la ropa
de invierno.
Da igual, un poco, todo.
Otra última despedida avara,
tibia el agua en la sopa. La sal ya
no se toma, cándida malla la tez
de la carne.
Un poco da igual, todo.
Da igual que llores, que rompas,
da igual cuando estallas. La mano
acurruca un puño de arroz
y lo echa todo al puchero.
Da todo un poco igual.
Un poco de frío, un poco de ejercicio,
un poco de asfixia en el olor
del cobre caliente. El tesoro
empieza a brillar.
Da igual, un poco, todo.
Otro gemido, el turmoil
de los ponys en la alameda. Un poco
de fibra en los dientes; todo
el mundo en su mundo.
El mundo en el de todos.
Da todo un poco igual.
Félix Morales Santos


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