lunes, 11 de marzo de 2013

LA VIDA COMO JUEGO


Los surrealistas llamaban a la vida “Le grand Jeu”. Y, efectívamente, la vida está llena de reglas, pruebas y situaciones azarosas que van marcando la senda. Y está reflejada en multitud de juegos, por no decir en todos. Surge este post de mi último proyecto que, ya desde antes de iniciarse, o incipientemente iniciado, va encontrando sus obstáculos. Me refiero a un peregrinaje por El Camino de Santiago. Ha sido en la preparación de esta dura caminata equiparada con “El juego de la Oca”, y dicen que inventado (yo digo que más bien retomado) por los templarios, cuando he recordado que, de forma casi intuitiva, escribí y publiqué un artículo sobre dicho juego en mayo de 1983. No tenía yo entonces ni idea de simbología ni de la dimensión simbólica de lo lúdico. Hoy afirmo, con Salustio, que “El mundo es un objeto simbólico”. Y tal afirmación no deja fuera, naturalmente, al juego. ¿Qué es el juego de Damas sino una lucha lúdica entre el bien y el mal? ¿Que es el juego de la peonza o el trompo sino una forma de reproducir el girar del mundo? Y, de forma especialmente prístina muestra su lección el Juego de la Oca. Que me va marcando las pautas para iniciarlo y terminarlo o esperar tumbado a la sombra de la existencia, hasta que el destino me lo indique.


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