lunes, 13 de agosto de 2012

SÁNCHEZ GORDILLO: ¿ROBIN HOOD O DEMAGOGO?

Ayer me enteré de lo del asalto de Gordillo a los supermercados. Sí. Voy un poco atrasado con esto de que, como no me creo nada de lo que mienten, no veo la televisión hace cinco años y leo de reojo algún periódico cuando voy de vez en cuando a desayunar al bar de la esquina. Lo mío es Cervantes y los libros de caballería de los que, al parecer, se mofaba en su Quijote. Sí. Definitivamente voy dos pasos atrás de la actualidad, mirando al suelo o al cielo, recogiendo flores o conchas y viendo nubes viajeras o estrellas que tal vez ya no existen. Estoy desinformadísimo. ¡Con decir que hace cinco días que me enteré de lo del apagón analógico del 2010…! Estoy muy desinformado. Pero no más que los que ven la televisión o leen los periódicos, ¿eh? Al menos, en lo que importa.
Así que, como decía, ayer supe, de pura casualidad, que Sánchez Gordillo había liderado un asalto a no sé cuantos Carrefours et alii para ayudar con el botín obtenido (en especie, que no en moneda) a los más desfavorecidos. Hay quien aplaude el gesto del alcalde de Marinaleda considerándolo un arranque de valentía y de afán justiciero ante el desastroso estado de cosas que atraviesa el país  (sobre todo los más pobres). Hay quien lo considera pura demagogia. Y también quien dice que no deja de ser una chorizada. Yo “ni quito ni pongo rey” y tampoco ayudo a mi señor porque no tengo señor. Sólo me permito recordar a los que atacan al edil barbudo y lo acusan de feudalismo encubierto que en nuestro golpeado país hay ya seis millones de parados (si es que mi desinformación no se ha quedado rezagada) y el número amenaza con aumentar. En el pueblo que preside este hombre, en Marinaleda, no hay ni un solo parado. Y cualquiera puede adquirir una vivienda pagando catorce euros al mes. Algo hará bien, digo yo. Será un dictador, no digo que no (eso sí, siempre electo en las urnas). Pero algo hará bien cuando en su municipio no existen los problemas que aquejan al resto del país.
Hasta la fecha, ningún tipo de corrupción señala a Gordillo, mientras que muchos otros personajes de esta maltrecha España son claramente culpables (confesos no, que eso no se estila por estos predios) de abundantes latrocinios a las arcas públicas y al pueblo. Hablo de políticos/, hablo de banqueros/ y de otros mangantes/ y de financieros. Apenas nada se dice de esos chorizos. Pero si Sánchez Gordillo juega a ser Robin Hood, la toman con él. Aunque me da la impresión de que esto no es nuevo. Los ricos siempre se las han arreglado para utilizar los medios de comunicación a favor de sus intereses. No estoy defendiendo al alcalde de Marinaleda. Mi rezago informativo me priva de autoridad moral para defender o atacar. Sólo me pregunto: ¿es Gordillo un justiciero o un oportunista? A lo mejor sería oportuno que la gente, antes de juzgar, se informase oportunamente. Yo, el primero. Quizá viaje a ese pueblo para ver qué ocurre allí. Cuando pasen estos calores, por supuesto.


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