miércoles, 9 de mayo de 2012

Neonazis en Grecia


Hace poco más de un año colgué en este blog un post en el que predije el peligro de que la historia se repitiera. No hay que ser adivino para esto ni poseer poderes paranormales, ni siquiera ser historiador o analista político ni economista ni sociólogo. Basta con tener un poco de sentido común y observar lo que está ocurriendo. La situación es hermana gemela de la que había a finales de los años veinte y principios de los treinta del siglo pasado. Incluso, igual que ellos tuvieron una dichosa década en la que bailaron el charlestón, a nosotros nos correspondió la prosperidad en los sesenta. Me estoy refiriendo, claro, a la situación global, con los distintos matices que quepan entre países. Y de la misma manera que ellos pasaron por varias crisis que culminaron en la Gran Depresión americana de 1929, que golpeó al resto del mundo, así nosotros hemos pasado varios baches desde los setenta que nos han llevado finalmente a la tremenda recesión en la que estamos sumidos. El resultado de aquella crisis económica de antaño fue el surgimiento de los partidos fascistas y, en concreto, del nacionalsocialismo hitleriano. Los nazis ascendieron al poder de tres tacadas. Una modestísima representación parlamentaria fue el inicio de una ascensión que los condujo al poder absoluto en el plazo de tres comicios. Hoy vemos cómo la ultraderecha de Le Pen gana escaños en Francia y cómo un simiesco partido neonazi ocupa un sector importante del Parlamento griego. Estos gorilas imbéciles a los que el enano Hitler hubiera gaseado sin dudarlo un momento, no ocultan sus intenciones. Se aprovechan de la dramática situación que atraviesa su país para ganar adeptos culpando a los inmigrantes de todos sus males. Estúpidos y malos, esos bastardos tal vez no sean más que otros sicarios, esta vez destinados a hacer de espoleta que precipite la tragedia, de los verdaderos culpables de nuestros males, una plutocracia (llamémosla así), que se frota las manos en la sombra completamente insensible ante el sufrimiento de los demás. Incluso no sé si el ascenso de los partidos de ultraderecha no será sino una cortina de humo auspiciada por los amos del mundo. Pero, en cualquier caso, ¿la humanidad no aprende? ¿Nadie va a pararle los pies a esos energúmenos? ¿Todo el mundo va a quedarse quieto hasta que haya ocurrido algo irremediable? Y hablo de todos: pueblo, políticos, intelectuales, artistas… Todos los seres humanos sensatos. La historia ya nos ha dado lecciones. No nos quejemos si, por no actuar a tiempo, sobreviene una tragedia sin precedentes.
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