domingo, 27 de noviembre de 2011

INVIERNO

¡Qué triste está la Madre Cansada del invierno!
En sus faldas anidan los pájaros tardíos
condenados a muerte.
El cuentacuentos huye hacia las chimeneas.
Lleva un saco cargado de imagen fermentada
que cazó por los montes
donde la oruga vive siempre en éxtasis,
el gnomo oculta su existencia
y el chotacabras grita muy lejos de su nombre.
El castillo y las casas
parece que han caído desde un cielo de nubes;
allí aguarda la nieve
dentro del corazón del que contempla.
Envuelto en una capa
pasa algún transeúnte por las calles.
Dos amigos conversan del frío y sus misterios
detrás de una ventana, al calor del hogar:
Todo lo que se esconde en el silencio:
Un niñito desnudo atraviesa los campos
y lo rodean palomas y el llanto de las madres
que gimen bajo el macho en camas malolientes.
O el borracho que bebe el vino del pasado
en aquella taberna tan mágica y vacía.
Las hogueras perdidas por las cañadas, lejos,
¿quién habrá, en la distancia, que alimenta los sueños?
La Navidad fue un gesto que contenía todo.
Ahora espera el momento en que el amor despierte.
Y esa anciana desnuda, la del frío infinito,
con aguardiente embota la mente de los hombres.
Es tiempo de dormir.
Marzo abrirá la puerta del deseo que mata.
Hasta entonces, la Madre
acunará en su falda al inocente.
Félix Morales Prado.
(De la serie CICLOS)

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