sábado, 15 de octubre de 2011

Hoy, 15 de octubre de 2011. Revolución mundial.

Sigo con cierta emoción, con cierta esperanza, con cierto escepticismo que me espanto como a mosca molesta, el desarrollo de las protestas de este 15-O. No me han gustado los brotes de violencia en Roma. Y, por supuesto, tengo mis dudas acerca de su procedencia. O, mejor dicho, no las tengo. Pero, sean cuales sean mis impresiones, algo parece cierto. Un nuevo estado de conciencia social está despertando en el mundo. Lo que no sé es como va a torear la humanidad a su gran enemigo:  La Banca, los grandes financieros y sus criados, los políticos corruptos. Ellos tienen el poder. Es decir, el dinero. Tal vez la solución sería conseguir que dinero no equivalga a poder. ¿Cómo se consigue eso? Ahora es cuando habría que gritar o, más bien, exigir: “¡La imaginación al poder!”. Pero esa imaginación le toca ejercerla a los que no están tocados por la vieja época, por los viejos vicios. A los jóvenes. ¡Ánimo, caballerosidad, honradez, altruismo! Pero de verdad. O eso o nos vamos todos a freír espárragos.
En cuanto a los que defienden con la fuerza bruta (policías, ejércitos) los intereses de los que nos están destruyendo, tal vez habría que pedirles lo que al soldadito boliviano.
Aunque supongo que sólo estoy diciendo ingenuidades, espero un futuro mejor para nuestros hijos y nietos. Y quiero creer que este movimiento recién nacido contribuirá a ello.

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