jueves, 6 de octubre de 2011

AULLIDO

¡Moloch, cuyos ojos son un millón de ventanas ciegas!
¡Moloch, cuyos rascacielos se encuentran en largas calles como interminables Jehovás!
¡Moloch, cuyas fábricas suenan y graznan en la niebla!
¡Moloch, cuyas cuyas chimeneas y antenas coronan las ciudades!
¡Moloch, cuyo amor es aceite y piedra sin fin!
¡Moloch, cuya alma es electricidad y bancos!
¡Moloch, cuya pobreza es el espectro del genio!
¡Moloch, cuyo destino es una nube de hidrógeno sin sexo!
¡Moloch, cuyo más conocido nombre es La Mente!

(De Howl, de Allen Ginsberg)
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