martes, 23 de agosto de 2011

CORAZONES

Es un día muy frío de invierno en un pueblo blanco rodeado de montañas. El aire huele a encinas quemadas. Por las calles deambulan hombres con bolsas llenas de corazones. En alguna cima puede vislumbrarse un castillo oscuro que desgarra las nubes. Una muchacha llora en un cuarto anónimo. Sobre su cama, una muñeca que heredó de su madre que la heredó de su abuela… Llaman a la puerta. Marta se seca las lágrimas. Recorre el pasillo húmedo observada por las viejas fotografías de familia que cuelgan de las paredes. Todos muertos. El gato maúlla y se pierde en las negruras de la cocina. Vuelven a resonar golpes sombríos en la puerta de roble. La casa es grande y se tarda en llegar. Marta abre. Una mano le ofrece un corazón. Tierno y sangrante. Parece de papel.
         -Fríelo en manteca de cabra. Estará bueno frito en manteca de cabra.
El gato remolonea en torno al olor a terciopelo cocido.
Marta recorre la casa con el corazón frito en un plato de mármol.
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