jueves, 14 de julio de 2011

OBSCENA TRISTEZA

Obscena tristeza de vaga causa casi indefinida
bajo el sol implacable, ojo de un dios
sin sentimientos. Las arenas planchadas
por un fuego mortal beben las lágrimas
de la mujer que huye con los ojos del hijo
fijos en su mirada. Y tu llanto
mezquino, centrado en sí,
empapa pañuelos sin que sepas la causa
de tu duelo, mientras piensas y piensas
en la madre y el hijo, tan lejanos
en tan injusta, sangrienta, cruel,
borrosa imagen, espejismo, en un segundo plano,
que adorna tu drama personal hasta que ignoras
si lloras por ellos dos
o por quién lloras.
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