lunes, 30 de mayo de 2011

Declaraciones de Carlos Navarrete



En mi anterior post me quejaba de que nadie alzaba la voz ni protestaba ni adoptaba una actitud analítica o crítica ante lo que está pasando. Hoy, con agradable sorpresa, me encuentro estas palabras de mi amigo Carlos Navarrete, en entrevista concedida a mi también amigo el periodista Andrés Marín para el diario "El Mundo". 
Ojalá el ejemplo cunda y dé frutos por todos lados. Que falta hace.

Carlos Navarrete (Málaga, 1938) ha sido –para muchos, lo sigue siendo– uno de los referentes más claros del socialismo onubense y andaluz. Abogado laboralista, fue secretario general del PSOE de Huelva desde finales de los 70 hasta 1996, año en el que las exigencias ‘renovadoras’ lo apartaron de la dirección. Ha sido, además, consejero de Trabajo de la Junta de Andalucía (preautonómica) y parlamentario nacional desde 1977 hasta 2004, cuando los dirigentes socialistas onubenses decidieron su jubilación. Hoy levanta la voz contra la “dramática” situación por la que atraviesa el partido al que ha entregado su vida, el PSOE, en cuyos órganos directores federal y andaluz también ocupó cargos de responsabilidad.

Pregunta.- ¿Cómo interpreta desde su experiencia lo que le ha pasado al PSOE en estas elecciones?

Respuesta.- Lo que ha ocurrido es que últimamente se ha acentuado de una manera notable la falta de sintonía con su electorado natural. En este último año, el PSOE, de una manera muy clara y muy evidente, se ha vuelto de espaldas a las necesidades de su electorado natural, y como consecuencia lógica, ese electorado natural también le ha vuelto la espalda al partido. Este hecho ha llevado al PSOE a una situación bastante dramática. Las cosas son necesarias en la medida que son útiles y el PSOE tiene que ser el partido de los que en la lucha por la vida son los perdedores. Si el partido no es fiel a esa necesidad, el espacio que el socialismo ha dejado vacante será ocupado por otras fuerzas.

P.- ¿En qué sentido califica de dramática la situación del PSOE?

R.- En un doble sentido. En primer lugar, porque los resultados electorales han sido absolutamente decepcionantes. Y en segundo lugar, porque el PSOE es hoy un partido del que nadie se ocupa, un partido inexistente compuesto sólo por concejales y cargos públicos. La única voz cantante que existe dentro del PSOE está constituida o bien por los cargos públicos o bien por los que aspiran a desempeñar cargos públicos de manera oportunista. Hay que recuperar la ejemplaridad de los militantes socialistas que existía en anteriores épocas. Esa es una tarea difícil, pero urgente, primordial e indispensable.

P.- Es decir, que sobran cargos públicos y falta militancia.

R.- Lo que ocurre ahora mismo es insostenible: hay más cargos públicos que militantes, o la militancia está reducida casi exclusivamente a los cargos públicos, o los militantes están en el partido por la aspiración que tienen a ostentar un cargo público. En este sentido, lo que hace falta es que la gran mayoría de afiliados al partido no entren en él con el propósito de obtener ninguna clase de beneficio.

P.- ¿Cómo se logra eso?

R.- Por ejemplo, estableciendo unos filtros a la hora de seleccionar candidatos electorales que impidan el acceso de personas que conocidamente carecen de una legitimidad para ejercer responsabilidades o no dan la talla moral de ejemplaridad indispensable. Además, hay que establecer la separación de poderes dentro del PSOE. No puede ocurrir que los conflictos internos se resuelvan por un alter ego de los órganos de dirección del partido. Así no es posible que los derechos de los afiliados sean tutelados. Es necesaria una reacción urgente, no pensando solo en el futuro del PSOE, sino en el bienestar continental, porque la derecha se está cargando Europa y dando lecciones cada días más evidentes de cinismo.

P.- ¿Hoy por hoy calificaría al PSOE de un partido de izquierdas?

R.- Por su denominación es un partido que representa a la izquierda actual y moderna, pero evidentemente se ha manifestado en el último año un total desapego entre los dirigentes del partido y los intereses de su electorado natural, que está básicamente constituido por los sectores más modestos de la sociedad, por las personas que más necesitan la ayuda del Estado. En la medida de que el PSOE sea capaz de dar respuesta a sus problemas, será un partido de izquierdas. Y en la medida en que no lo haga, por mucho que se grite que somos de izquierdas, en realidad no lo seremos.

P.- ¿Más que las ideas de izquierdas, el que ha fallado ha sido el PSOE?

R.- Sin duda, con toda claridad. Y esto tiene que saberlo el partido. No basta con decir que hemos entendido el mensaje, porque otras veces en que se ha dicho eso se ha acabado haciendo la política contra la que aconsejaba ese mensaje.

P.- Muchos dirigentes socialistas han achacado los malos resultados a la crisis. ¿Está de acuerdo o le suena a excusa?

R.- Es evidente que la crisis no favorece a los partidos que están en el gobierno, se llamen como se llamen. Lo que ocurre es que hay una alimentación recíproca. La crisis se alimenta de la incompetencia de los gobernantes en dar respuestas, y a su vez los partidos son víctimas de las consecuencias de esa crisis.

P.- ¿Se arregla con unas primarias o con un congreso la dramática situación del PSOE de la que usted habla?

R.- Lo primero que hay que hacer es arreglar el partido. Hay que reflexionar sobre nuestras culpas y nuestras responsabilidades ante un desastre electoral que si no se le pone coto, puede ir en aumento y reforzarse en las generales y autonómicas. Lo primerísimo que hay que arreglar es la situación interna del partido, de manera que se consiga una militancia que sea verdaderamente ejemplar para una sociedad tan necesitada de buenos ejemplos y que de manera tan sensible ha respondido al estímulo que han representado los grupos que ocupan las calles y plazas de nuestro país. Esos jóvenes responden a la mentalidad que tuvo el PSOE al comienzo de la Transición. Eso hay que recuperarlo de una manera inmediata y urgente. No es una tarea fácil, pero mientras eso no se logre, será muy difícil que se consigan otros propósitos.

P.- ¿Teme que el PSOE se pueda llevar otro batacazo en las autonómicas?

R.- El partido pasa por un momento de grave deterioro. Si no se le pone coto a la enfermedad que padece, me temo que el proceso pueda convertirse en algo más agudo y más severo.

P.- ¿Cree que el liderazgo de Griñán ha quedado en entredicho?

R.- He tenido siempre una buena relación personal con Griñán, pero los problemas que él como presidente de la Junta o yo como miembro del partido podamos tener en estos instantes van más allá de nuestra esfera personal, nos vienen dados por la situación del partido. Griñán será corresponsable de esa situación, como yo mismo, si nos ponemos la mano en la boca y no decimos lo que creo que tenemos que decir con toda rotundidad.

P.- ¿Lo ve como un buen candidato?

R.- No quiero entrar en el juego de los intereses representativos del partido en las instituciones. Prefiero en estos instantes acudir como un bombero más a apagar el fuego que está consumiendo a este partido que hemos amado tanto y respecto del cual comenzamos a tener cierta indiferencia.

P.- Lo de la indiferencia es casi lo peor que le puede pasar a un partido.

R.- Claro, es dramático, por lo menos desde el punto de vista personal. Pero intento levantar la bandera y tocar a rebato. Sin ningún propósito personal, porque no tengo ya ningún interés por la política activa, aunque sigo teniendo un inmenso interés por la política.

P.- ¿Por qué cree que se oyen tan pocas voces críticas en el socialismo andaluz?

R.- Porque se ha ido deteriorando la militancia. A los partidos les pasa como a los árboles, que cuando son víctimas del parasitismo, terminan enfermando, agonizando y muriendo. Por el contrario, cuando la tierra es fecunda y fértil, los árboles crecen con vitalidad y con belleza. Eso es lo que le ha sucedido al PSOE, que se ha parasitado extraordinariamente y no le llega la savia nueva para darle vitalidad y robustez.

P.- ¿Confía usted en la nueva generación de líderes socialistas andaluces que vienen a representar personas como Mario Jiménez o Susana Díaz?

R.- Habría que ver caso por caso. La edad no acredita por sí misma una capacidad política. El problema en estos momentos es que el partido tiene que ser regido por personas que respondan a la radiografía de las necesidades de las que hemos hablado.

domingo, 29 de mayo de 2011

Cacerolada de protesta en Huelva el 29 de mayo

Más de medio millar de personas han golpeado cacerolas y tambores, hecho sonar silbatos y gritado consignas durante dos horas ininterrumpidas, entre las ocho y las diez de la noche, en la capital onubense, trasladándose a expresar su indignación desde la puerta del ayuntamiento a la del gobierno civil a la de un banco… “No hay pan para tanto chorizo”, increpando a los banqueros y a los políticos, o “Todos somos Barcelona”, con un gesto de manos extendidas, fueron dos de las frases más voceadas.  Pero, sobre todo, se coreaba el eslogan cardinal de esta revuelta, que sintetiza su razón de ser: “Oe, oe, lo llaman democracia y no lo es”. Un comunicado hecho en la única interrupción que hubo en las dos horas de ruidosa protesta, confirmó que no lo es no sólo en España. En París, la acampada de “Democracia Real Ya”,  localizada en la Plaza de la Bastilla, ha sido disuelta violentamente por la policía, con un saldo, en aquel momento, de cinco heridos. Un atronador cacerolazo de repulsa recibió la noticia. Y alguien paseó en alto, entre aplausos, un cartel que llevaba ya tiempo expuesto en el campamento, una pancarta con una frase de Gandhi: “Primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan. Entonces, ganas”.
No sólo Francia se ha sumado a esta lucha. También otras ciudades europeas. Sesenta ciudades griegas, Atenas a la cabeza con 40000 indignados, piden una regeneración del sistema político. Hasta Hispanoamérica. El mundo despierta. Los que miran este movimiento con escepticismo, con recelo, con miedo, deberían, si es que no están de parte de los verdugos, sumarse a él en la medida de sus fuerzas y posibilidades. Al menos, deberían analizarlo con serenidad y decidir qué hacen. Desde que todo esto comenzó, me pregunto dónde están los intelectuales, los escritores, los poetas, los artistas españoles. Quitando a algún hombre intachable, como José Luis Sampedro  o Eduard Punset, que han apoyado sin reservas la movilización, y alguna que otra estólida “voz de su amo”, como Antonio Burgos o César Vidal, que la han atacado de la forma más burda imaginable, casi nadie ha abierto la boca.

Cuatro preguntas sobre los privilegios de los políticos

Primera entrega de una campaña realizada por e-mail. Difundidla, bajando las imágenes y poniéndolas en vuestros blogs, mandándolas a vuestros contactos, colgándolas en vuestras redes sociales.





sábado, 28 de mayo de 2011

Dedicated to the one I love

Mis disculpas

Si a alguien le ha parecido que me excedí en mi post anterior al dirigir a los policías insultos como imbéciles o canallas, pido disculpas. También si utilicé, llevado por la indignación y el cabreo, un balbuciente lenguaje tal vez demasiado ingenuo, sobre todo al suponerle capacidad para el sentimiento de culpa a gentuza que puede llegar a hacer lo que el energúmeno de la foto. No. Alguien que hace eso no es capaz de sentirse culpable. Y quien, como el conceller Felip Puig, no sólo no dimite, no sólo no depura ni castiga a los mossos de escuadra implicados en el salvaje atropello, sino que además tiene el cinismo de apoyarlos y alabar su actuación, es mucho más desalmado que ellos.

viernes, 27 de mayo de 2011

¡COBARDES!

¡Cobardes! Vuestro blindaje de cascos y escudos no os servirán para conjurar las pesadillas que subirán desde el fondo de vuestro subconsciente a encenderos la culpa, por más que queráis  apagarla con una actitud prepotente y por mucho que vuestra estupidez os ayude. No tenéis derecho a golpear al pueblo indefenso (indefenso por voluntad propia, porque ama la paz) que sólo pide justicia y que  resiste, valiente, bajo una acojonada cobertura de helicópteros y artillería “antidisturbios”. ¿Qué disturbios, imbéciles? Cada herido que causéis, cada gota de sangre, os pasará factura en vuestros sueños inquietos y en la mirada de vuestros propios hijos. ¡Estáis pagados por el pueblo, canallas! ¡Deberíais sumaros a él en su protesta en vez de maltratarlo! ¿No se decía que el valor se le supone a un soldado? Vosotros demostráis que lo que hay que suponeros es el miedo. Y además un miedo infundado. No merecéis estar donde estáis o bien llevan razón los que piensan, como yo, que sólo sois sicarios de los poderosos, de los opresores. Sois esclavos ridículos de los monstruos que van a llevar este mundo (a vosotros y a vuestras familias incluidos) a la destrucción. Con vuestros golpes y tiros sólo conseguís golpear y tirotear vuestro propio destino.

Fábula para despertar de un largo sueño

jueves, 26 de mayo de 2011

Salió el número especial de "El fantasma de la glorieta" dedicado a "Literatura y enfermedad"

Ya  en el Libro de Job está presente el tema con todo su dramatismo. Y en Homero. La más terrible epidemia que azotó el mundo medieval, la peste, constituye el entorno de "El Decamerón" de Bocaccio. De enfermedad y de médicos, con aguzada sátira, habla en muchos textos Don Francisco de Quevedo y Villegas. Y también Molière. El mundo de lo mórbido ha sido tratado, con humor o con dolor, por incontables escritores en la historia de la literatura.
Thomas Mann, Virginia Wolf, Luis Martín-Santos, Cela, André Bretón, Céline, Albert Camus... escribieron sobre la enfermedad; Kafka, Strindberg, Dostoievsky, escribieron desde la enfermedad; obras de Axel Munthe, Pío Baroja, Maxence Van Der Meersch , A.J. Cronin, Boris Pasternak transcurren, en menor o mayor medida, en contextos médicos. Bécquer la alude en una de sus famosas rimas, la número  55, que ha llevado a la conclusión de que al poeta postromántico sevillano no lo condujo a la muerte la tuberculosis sino la sífilis o sus complicaciones.
La lista de ejemplos de creadores letraheridos (nunca más oportuna la palabra) que han tocado en sus obras lo patológico y su entorno podría hacerse interminable. Y no es extraño. El asunto es tan importante para el ser humano como el amor, la belleza, la libertad o la justicia.
“El fantasma de la glorieta” que, como ya saben sus lectores, dedica de vez en cuando un número fuera de colección a una materia concreta, ha querido brindar éste a ese fenómeno que nos acompaña a todos en mayor o menor medida a lo largo de la existencia y que suele, a la postre, conducirnos a nuestro destino inexorable.
El sumario está compuesto por textos de:
Andradi, Esther
Bada, Ricardo
Calvo Galán, Agustín
Castro, Yuli
Chiroleu, Francisco Alberto
Díaz, Rosa
Fernández Gomá, Paloma
Flores, Anahí
Garrido Periñán, Juan José
Juliá, Estel
Lebrato, Daniel
Morales Prado, Félix
Morante, José Luis
Nuñez, Belén
Otxoa, Julia
Paz, Hilda
Ríos-Farjat, Margarita
Rodríguez, Cristina
Román, Milagros
Romero, Norberto Luis
Las ilustraciones han estado a cargo de:
Faustino Rodríguez (portada), Juan Manuel Seisdedos, Pepe Gonzálvez, Giorgio, Blanca Morales Prado, Jesús Muñoz, Haydee Marlene García, Pablo Ruiz Picasso, Tintoretto, Leonardo Da Vinci, René Magritte, Gericault, Edward Munch, Cristóbal Rojas, Alberto Durero, Hans Baldung, Frida Kahlo.
¿Queréis leerlo y disfrutar de sus imágenes? Clicad en la que encabeza este post o en el siguiente enlace:



martes, 24 de mayo de 2011

DRY Y LAS ELECCIONES DEL 22M

Durante todo el tiempo, desde que surgió Democracia Real Ya, se han manejado las más peregrinas y dispares teorías acerca de la naturaleza y las intenciones de esta plataforma ciudadana. Muchos han opinado que las movilizaciones eran una maniobra de otro partido para quitarle votos al suyo. Tras las elecciones, ciertos votantes de determinado grupo opinan que DRY ha cumplido su objetivo, que habría sido sólo dispersar votos. Es decir, que las formaciones políticas siguen mirándose el ombligo y negándose a aceptar lo que hay en el fondo de lo que está ocurriendo.
Si pensamos con un poco de detenimiento en los resultados electorales veremos que sólo reflejan la irresponsabilidad de los políticos, su mala gestión, más o menos malintencionada, y el desencanto y desconfianza absoluta de los ciudadanos. ¿Por qué ha ganado el PP? Pues, evidentemente, porque ese partido sí da a sus votantes lo que ellos esperan de él: una política neoliberal basada en el poder de los mercados. Y para comportarse de una forma coherente con sus ideas y que no defraude a su electorado, no lo tienen nada difícil. Porque esa política, la que sus electores esperan, es también la que beneficia a los verdaderos mandatarios de España y del mundo: la banca, el gran capital. Y como resulta que dan a sus votantes lo que estos esperan, pues ellos los votan y los seguirán votando siempre. ¿Por qué ha perdido el PSOE? Pues porque desde que tomó el poder no ha hecho otra cosa que traicionar a sus electores, incumplir sus promesas y atentar contra los intereses de quienes los auparon al gobierno. ¿Por qué? Bien. Por una parte, es cierto que un partido cuyo deber es defender a los menos favorecidos, lo tendrá más difícil. Porque deberá arbitrar políticas y tomar medidas con las que enfrenten a los banqueros y a las grandes empresas. Sí. No es fácil. Pero es que ese es el compromiso que tienen con su electorado. Si no están dispuestos a dejarse el pellejo intentando cumplir con la voluntad de quienes les dieron el poder para que los representaran, o no tienen valor para ello, no deberían meterse en política. Esto por una parte. Pero es que, además, con su comportamiento personal, sus corruptelas, sus intocables sueldos astronómicos y pensiones vitalicias y dietas sin pies ni cabeza, mientras que el país se hunde económicamente, han acabado por hacerse menos fiables que un escorpión en una bañera. Y ahora culpan a los votantes. “Por vuestra culpa, por las grandes tasas de abstención, ha ganado el PP”. No. El PP ha ganado (gracias, sí, a la abstención) porque lleváis años estafando a los que confiaron en vosotros. ¿Y por qué ese voto no ha migrado, por ejemplo, más hacia la izquierda? Pues porque tampoco esa izquierda ha cumplido lo prometido en los sitios en los que ha tenido el poder. A causa de lo ya dicho. El verdadero poder lo tiene el dinero. Para la derecha tradicional es fácil cumplir sus promesas aliándose con el auténtico poder. La izquierda, más o menos moderada, tendría que mantener una lucha que ha abandonado antes de comenzarla a cambio de privilegios y prebendas. Esas son las verdaderas razones de lo que ha ocurrido.
¿Y qué quiere DRY? Democracia Real Ya pretende, tal y como yo lo entiendo, que los políticos se enteren de que la gente no está dormida ya, que ha despertado y está dispuesta a hacer valer sus derechos. DRY persigue que los partidos que debieran defender los intereses de la mayoría de la población hagan una autocrítica seria y limpien sus filas de corruptos. DRY lo que quiere es que la palabra democracia recupere su contenido. Eso es lo que quiere. Y no apoyar a este o aquel partido. El camino es largo y difícil. E ineludible.


Joan Manuel Serrat - Disculpe el señor

sábado, 21 de mayo de 2011

SEAMOS REALISTAS

A pesar de la insensata prohibición de la JEC, las acampadas y concentraciones que exigen una democracia real se mantienen en el día de hoy. Hasta el momento no hay noticias de represión policial ni de que los que manifiestan su protesta hayan incumplido su promesa de no violencia y de apartidismo. Cuando regresé de Huelva, cerca de un centenar de personas se habían sumado a la acampada e iban llegando más. Esta noche  celebrarán una velada silenciosa en una muestra más de repulsa a la mentira disfrazada. Bien. Llegará mañana y pasado mañana. Mañana es desgraciadamente un día anodino y carente de significación, al menos para mí. Desde pasado mañana, los que hayan tomado el poder tendrán una piedra en el zapato. Y eso demostrará que este movimiento ciudadano no es un altercado destinado a alterar sus tan amados comicios y que tras él nunca ha habido ningún partido manejando los hilos. Sino algo mucho más profundo, que aspira a borrar la desvergüenza que pudre y ensucia no sólo España sino la tierra entera. Como dijo André Bretón “Seamos realistas, pidamos lo imposible”. Desde mi humilde blog os animo y me sumo a vosotros. La lucha no acaba el domingo. Empieza realmente el lunes. ¡Adelante!

viernes, 20 de mayo de 2011

CUANDO EL DEDO SEÑALA A LA LUNA

El cuadro de Magritte “La perfidia de las imágenes” simboliza perfectamente la esencia de las movilizaciones que se están produciendo en España. Bajo una pipa está escrita la frase  “Ceci n’est pas une pipe”. Esta pintura invita al espectador a no confundir apariencia y realidad. Efectivamente, eso no es una pipa sino la representación pictórica de una pipa. Sería imposible fumar con eso. Exactamente ese es el mensaje de aquellos a los que se ha dado en llamar indignados: El sistema en el que vivimos no es una democracia. Se llama así pero de democracia sólo tiene el nombre. Es una caricatura de la democracia, que ha quedado reducida para el ciudadano al hecho de depositar cada cuatro años una papeleta en una urna para que, salga quien salga electo, las cosas continúen igual, pues el elegido siempre será un lacayo de los que realmente detentan el poder: los dueños del dinero. Ante esta realidad incontestable, aún hay “periodistas”, “intelectuales” (a los que, igualmente, sólo les queda el nombre de tales cosas) que se permiten tergiversar y falsear los acontecimientos para servir a los amos de su pesebre. Así, por ejemplo, un impresentable César Vidal, que hace un auténtico alarde de cínica infamia en una intervención en la COPE. Afortunadamente, quedan comunicadores que han demostrado su objetividad y su honestidad profesional, como Iñaki Gabilondo.
La reacción de la ciudadanía contra el estado vergonzoso de cosas en el que estamos inmersos, ha producido los fenómenos de intentos de manipulación, de desprestigio y de anulación de la justa protesta que ya eran previsibles. Se extiende, por ejemplo, el rumor de que algún partido interesado debe de andar detrás de todo esto, toda vez que ha surgido en época de elecciones. Y es que, como rezaba aquella frase utilizada en mayo del 68, que podría resultar perfectamente válida para estos momentos, “Cuando el dedo señala a la luna, el imbécil mira el dedo”. Ya veremos qué dicen una vez que pasen las elecciones y el dedo siga señalando, insistente, imbatible, a la luna.

jueves, 19 de mayo de 2011

miércoles, 18 de mayo de 2011

OJO AVIZOR

Los movimientos iniciados por DRY, que ya empiezan a alcanzar una notable efervescencia, harán que se viertan ríos de tinta. Ya habrá por ahí más de un espabilado (dicho esto sin acritud) que comienza a pergeñar su análisis del fenómeno, su ensayo, su novela, para llegar antes que otros a los escaparates de las librerías. Y es que Democracia Real, reacción ciudadana que se veía venir tanto como son previsibles los gritos y protestas de dolor en la víctima de un cólico nefrítico, no se queda, como bien ha observado Gabilondo, en una simple pataleta que vaya a zarandear más o menos las elecciones municipales del día 22 M. La revuelta cuya mecha ha prendido DRY es de mucha más amplitud y calado y cuestiona las bases mismas del sistema. Y eso es lo que realmente les duele a los banqueros y a sus criados los políticos. Ahí radica su miedo. Porque saben que las movilizaciones que acaban de comenzar en España y que ya tienen hermanas gemelas en otras partes de Europa y del mundo y que seguirán proliferando, son de la misma importancia, si no más (yo creo que sí), que las que hicieron temblar el sistema en mayo del año 1968 y que pueden llegar a significar cambios tan profundos como los que implicaron la Revolución Francesa y las otras revoluciones burguesas. No digo que vayan a desembocar en la utopía anarquista de la democracia directa (eso es impensable antes de que cambie, más que la estructura del sistema, la naturaleza humana). Tampoco digo que las cosas se vayan a torcer (aunque hay que tener mucho cuidado con las infiltraciones y tentaciones diversas de iluminados y salvapatrias) y acabemos primero encandilados por el discurso y luego bajo la bota de un tirano fascista, como ocurrió en Alemania y en Italia a raíz del desastre económico que partió de Wall Street, impulsado por los de siempre, en el año 29. Espero que no. Creo que el género humano ha aprendido ya lo suficiente, si no como para vivir en una acracia fraternal, para saber qué tipo de gobiernos son completamente intolerables. Nada de esto, por tanto, creo que ocurra. Pero sí que se puede conseguir lo que en definitiva se persigue, acabar con el sinsentido en el que se ha convertido la economía y la política. Porque resulta que los políticos, que no deberían de ser sino administradores de la vida ciudadana, y nuestros empleados a sueldo por tanto (y con sueldos controlados por el pueblo), han pasado a ser jefes con poder omnímodo y los ciudadanos, que son los verdaderos jefes, sus esclavos. De los banqueros y grandes empresarios ni hablemos. Son solamente unos ladrones, vampiros disfrazados de respetables “hombres de negocios” que tienen, ellos sí, a su servicio a los políticos. Esto sí puede, y debe, cambiar. Esto sí se puede reconducir. Y no será chico cambio. Por lo pronto, nos sacará de la crisis y el paro que asfixian a la gente. Y, más allá de eso, conllevará una transformación de la mentalidad que acarreará otra serie de beneficios materiales y morales que, como las piezas de una fila de fichas de dominó, vayan empujándose, impulsándose unos a otros. Dicho esto, yo añadiría que jamás hay que bajar la guardia ni distraerse ni autocomplacerse en todo el proceso. Porque las infiltraciones, la corrupción, la provocación, el soborno, la manipulación… acechan siempre, dirigidos por los poderosos, para destruir, desvirtuar, anular lo conseguido. Ya ha ocurrido en muchas ocasiones a lo largo de la historia. Así que, sin perder la ilusión ni el ímpetu, es imprescindible el sentido crítico. Ojo avizor.

martes, 17 de mayo de 2011

MELANCOLÍA


El mundo, nuevo,
parece una utopía
que el amor aprovecha
para sembrar las almas.
Todo es jardín y fiesta.
¿Por qué, entonces,
se dice el caminante,
esta tristeza vaga
que me acaricia,
desde tanta hermosura,
el corazón?
(de “La belleza es el ángel del misterio”, de Félix Morales Prado)

La melancolía, como llamaron los antiguos a la depresión, es un estado en el que todas las aves son de plomo, la música siempre triste y el mundo una planitud oscura. La esperanza está disuelta en aguarrás y los recuerdos pueden ser homicidas que asaltan en cada esquina del tiempo. Las rosas rosas del jardín se tornas tristes grises flores. Y ese mirlo que nos arrancaba una sonrisa al despedirnos cada tarde y despertarnos cada amanecer, nos encuentra entre lágrimas que su canto no es capaz de conjurar.
Los hay que hablan de la dulce melancolía. Nada tiene de dulce una emoción que conduce a través de campos de llanto hasta el alcohol o la dosis letal de barbitúricos caminando por la hoja filosa de la desesperación inexplicable.
No hay otro remedio para la melancolía que la melancolía, aceptarla como el preso acaba aceptando su cárcel o el moribundo, en su etapa final, la muerte. O el amor. ¡Oh, el amor! ¡Pero si es él el que causa tantas veces la melancolía! Y, sin embargo, sí, también la sana. Debe de ser por el principio homeopático: similia similibus curantur.

Música: SAMUEL BARBER - Adagio for Strings, Op. 11

lunes, 16 de mayo de 2011

La orilla blanca, la orilla negra.

Dedicado a mi padre, olvidado por el pueblo al que cuidó durante toda su vida. Le encantaba esta canción. Nunca me expliqué muy bien por qué. Hoy creo que lo comprendo.

domingo, 15 de mayo de 2011

Manifestación de DEMOCRACIA REAL YA! el 15 de mayo en Huelva


Salí esta tarde desde El Rompido camino de Huelva para asistir a a la manifestación convocada por DEMOCRACIA REAL, YA! En la carretera, que da al mar, vi cientos de coches, más que aparcados apiñados, y al girar la mirada a la derecha, a miles de bañistas disfrutando de esta tarde espléndida de domingo. Eso está bien. ¿Pero no se han planteado, me dije, que hoy se inicia en toda España un movimiento mucho más importante y significativo que las elecciones pretendida y falsamente democráticas, destinado a reconducir el estado de cosas desastroso en el que nos encontramos? No. No parecían haberse enterado o no les importaba en absoluto o, tal vez, no les convenía.
Seguí conduciendo e intentando localizar en la radio alguna noticia que hablase sobre las concentraciones programadas. Inútilmente. Mañana hablarán de ello. Seguro. Cuando llegué a la capital onubense, conseguí aparcar, sin las dificultades habituales, y me fui andando hacia el lugar desde el que debía de partir la marcha. Vi en un barómetro público la temperatura a la que estábamos: 34º. Muy convencido había que estar para asistir al acto con este calor. Me dirigí, un tanto escéptico, al sitio. Cuando llegué, sobre las cinco y media de la tarde, no encontré a más de catorce jóvenes. Muy eufóricos, eso sí. Yo me vine abajo. A esa hora ya debería de haber, según mi criterio y la importancia del asunto, mucha más gente. Hice una foto, me recliné sobre un muro y esperé. Nada
sucedió. Los jóvenes seguían haciendo sonar sus silbatos entusiastas e ilusionados. Yo me dije: esto se ha ido al carajo. Pero, de pronto, allá como a las seis menos diez, como de la nada, empezó a aparecer gente. Gente de toda condición. Viejos, jóvenes, adultos, niños, parados, estudiantes, obreros, inmigrantes… Todo tipo de gente. Y a las seis, a las seis en punto de la tarde, una masa humana partió del Viejo Estadio de Fútbol camino de la Plaza de las Monjas. El recorrido fue pacífico y festivo pero combativo y


plagado de consignas: “Alebote, banquero el que no bote”, “Ya estamos cansaos de tanto aprovechao”, “No es una crisis, es una estafa” “El pueblo unido, gobierna sin partidos”, “Y luego diréis que somos cinco o seis”. Porque, efectivamente, no éramos cinco o seis sino en torno, poco más o menos, a mil personas. Personas, ya lo dije, de todos los perfiles. Hasta varios bebés y también un señor al que su condición física lo obligaba a ir en un carro de ruedas. También intelectuales y burgueses. Todos estaban allí representados.

También gente de diversos partidos políticos que, por supuesto, no sacaron a relucir su filiación, pues esa era una de las condiciones pactadas. Esta no fue una manifestación de políticos sino del pueblo, de ese demo que debe mandar, de la democracia, que empieza a expresarse en su verdadera esencia.


El recorrido fue, como ya digo, pacífico aunque exigente y combativo. En el camino se hicieron varias paradas, dos de ellas ante el Ayuntamiento y ante la sede del Gobierno Civil. Para exigirles y hasta para increparles, pues bien merecido se lo tienen. Ante el Ayuntamiento se celebró una sentada simbólica durante la que se gritaron lemas que deberían de servirles de advertencia a estos gobernantes.


La manifestación acabó, al fin, como estaba previsto, en la Plaza de las Monjas.
Creo que éste sólo es el principio. Pues, como han gritado en la manifa: “Si esto no se arregla, guerra, guerra, guerra. Si esto no se apaña, caña, caña, caña”.


sábado, 14 de mayo de 2011

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA

Hace ya muchos años, mi primo y yo comentábamos la contradicción de que, habiendo evolucionado tanto la técnica, los coches antiguos (por ejemplo, un Ford de los años 30 o un Volkswagen de los años 40) fuesen más duraderos que los coches modernos. Él, que trabajaba por entonces en el mundo de los negocios y tenía oportunidad de hablar con gente que conocía el tema, me contó que no se trataba de nada casual ni de un empeoramiento de la calidad debido al inevitable aumento de la cantidad de unidades producida. No. Me explicó que un frigorífico, una lavadora, una plancha, etc, llevan siempre una pieza destinada a morir en un plazo determinado de tiempo, diseñada a propósito con tal debilidad para que el consumidor tenga que comprar un frigorífico, una lavadora, una plancha… nuevos.
Fue la primera vez que, sin saber que se llamaba así ni que constituía una filosofía de tal alcance en el sistema que vivimos y ya agoniza, oía hablar de la Obsolescencia Programada.

viernes, 13 de mayo de 2011

DEMOCRACIA REAL YA! (segundo intento)

Ayer puse una entrada en la que, junto a un cartel de DEMOCRACIA REAL YA!, esbozaba muy someramente los objetivos de dicha plataforma e incluía un link que conducía a su web.  Tras comenzar con la frase que encabeza el Manifiesto comunista, “Un fantasma recorre Europa”, la comparaba, despojándola de su contenido ideológico concreto, con lo que hoy día está empezando, por fin, a suceder en una democracia que ha quedado reducida a palabra vacía y manipulada por políticos corruptos y tramposos y banqueros ávidos y sin escrúpulos.
Durante la noche parece que hubo problemas técnicos en Blogger y el servicio se interrumpió. Esta mañana, el post había desaparecido. El servicio se ha restaurado pero el post sigue sin estar. Bueno. Pongo este otro que viene a decir, más o menos, lo mismo. Añadiendo que la manifestación es el domingo, día 15, a las 18 horas (6 de la tarde). Entrando en la web de la plataforma podréis informaros de en qué lugar de vuestra ciudad o de la más próxima al sitio donde vivís comenzará la que os queda más cerca. Las manifestaciones tendrán un carácter completamente pacífico y apartidista y están prohibidos en ella todos los símbolos que hagan referencia a organizaciones políticas o ideologías concretas.
Espero que esta vez el post no se esfume.

jueves, 12 de mayo de 2011

¡DEMOCRACIA REAL YA!


La situación es insostenible y la gente ya se ha cansado. “Un fantasma recorre Europa”. Pero esta vez no plantea ningún tipo de ideología. Sólo EXIGE honestidad, justicia y que la tan cacareada DEMOCRACIA no sea una palabra vacía y manipulada por banqueros y políticos sino realmente el gobierno del pueblo y para el pueblo, una DEMOCRACIA REAL. Os remito a la página web donde podréis informaros: http://democraciarealya.es/ 


jueves, 5 de mayo de 2011

dios con minúscula

Ayer, pluma en alto (pues yo, sí señor, también redacto aún con pluma sobre papel y no sólo en ordenador), se me planteó un dilema. ¿Ha de escribirse dios con mayúscula (Dios) o con minúscula (dios)? El diccionario de la lengua española de la R.A.E. dice que con mayúscula, a pesar de que, a deducir de las nuevas reglas ortográficas y como colige Javier Marías en un artículo publicado en el diario El País, según la reciente normativa haya de escribirse con minúscula. Defiende el novelista la opcionalidad en este asunto y yo me sumo a él. Pero no por la razón que aduce o, al menos, no por la que se deriva de su ejemplo. Pues dice: “Habrá ateos que escriban siempre “dios” deliberadamente, y todo creyente optará por “Dios”, por poner un ejemplo extremo”. Y ya estamos mezclando el culo con las témporas. Confundiendo ateo con todo no católico (o musulmán o protestante u ortodoxo o…) y creyente con el que forzosamente cree en una religión (sea la que sea y, en los casos más extremos de reduccionismo, con católicos y, como mucho, cristianos). Resulta, sin embargo, que yo no soy ateo. Pero tampoco católico, ni musulmán, ni... ¿Cómo debería escribir la palabra “dios”?
Antes de entrar en el razonamiento, me detendré un instante a darle un pescozón a la RAE. No tiene sentido ninguno (a no ser que se trate de una negligencia o escandalosa impuntualidad de los que llevan la página web de esta institución, en cuyo caso el coscorrón va para ellos) que, por un lado, se dictamine en las reformas ortográficas que todos los nombres comunes se escribirán con minúscula (incluidos rey, papa o presidente) y que, por otra parte, el diccionario de la Real Academia de la Lengua diga que “dios” se escribe con inicial mayúscula. Esto constituye, más allá de una incongruencia, un atentado al principio democrático de libertad de credo y una falta de respeto a las religiones “paganas”. Porque supongo que “dios Apolo” o “dios Vishnú” sí se escriben con minúscula. ¿O me equivoco? En este “desliz” (por denominarlo de una forma piadosa) ortográfico hay toda una declaración de principios o, si no, lo que es muchísimo peor, una señal inequívoca de que la Academia, lejos de ser democrática y libre, está bajo la férula del catolicismo rampante. Claro que, y aquí comienza mi disquisición, se me podrá decir: “No, mire, es que en el caso de los dioses paganos se trata del nombre común que los clasifica y antecede a su nombre propio. Pero en el caso del “Ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo” (sic en el DRAE), es su nombre, su nombre propio, su propio nombre, como el suyo es Félix o el del otro Joaquín”. Bien. Aceptado. A regañadientes. Vienen a afirmar que Dios no es lo mismo que dios. Eso no es nada democrático ni tolerante ni cristiano ni ecuménico. Van a su bola. Pero además añado que parece esto poco coherente con la misma doctrina católica (aunque no hay que asombrarse de la falta de coherencia en la historia de esa religión), pues ellos mismos dicen que hay en Dios (y ahora lo escribo con mayúscula porque me refiero a su Dios) “tres personas distintas y un solo Dios verdadero” (como rezaba, creo recordar, el catecismo del padre Ripalda). ¿Y no resultaba que el nombre propio es para una sola persona, animal o cosa? ¿Cómo puede darse a tres personas distintas un solo nombre? “Claro –me sopla el diablo tras la oreja-, es que se trata de un colectivo, como el Real Madrid o el Barça. Cada uno es uno pero con muchos jugadores”. Bien, bien. De acuerdo. Lo admito. El creyente de la religión que sea que quiera denominar a su Dios mayúsculamente, que lo haga. El mío, mi dios, sin embargo, es abstracto (y los nombres abstractos, bien, alegría, amor, belleza, justicia… se escriben con minúscula) y muy pequeño. Cabe en un átomo. Cabe en mi corazón. Así me lo asegura a cada momento. Y así lo creo mientras lo miro en el infinito, misterioso, inconmensurable cielo estrellado. O en los ojos de un niño inocente. O en los de la mujer que amo. ¿Debo entonces, ya para terminar, escribir a mi dios con la inicial y farisaica mayúscula de los católicos o con la minúscula “d” que se derrama dando dicha, duda, duelo y destello? ¿O debe cada quien en este caso, como sucede en otros con menos motivo, elegir libremente sin que ello conlleve oprobio lingüístico ni encasillamiento ideológico? Que decidan los señores académicos. 
Yo, como Don Javier Marías, haré lo que me dé la gana.

martes, 3 de mayo de 2011

Una canción en una novela

Acabo de terminar una novelita en la que se alude, fugazmente, a la canción que pongo más abajo, "Bye, bye blackbird", compuesta por Ray Henderson e interpretada por la genial Josephine Baker. Espero que la podáis leer pronto y que os guste casi tanto el relato como la música.