domingo, 13 de marzo de 2011

LEGEND

Injustamente ignorada y denostada, la película “Legend, del autor de otras maravillas, como "Blade Runner", Ridley Scott, y con música de Tangerine Dream, es un cuento de hadas, la eterna historia de la lucha entre la noche y el día, el invierno y la primavera, el amor y el odio, el señor de la oscuridad y los seres de la luz. Un error cometido por la princesa Lilí los conduce a todos a una aventura, la de la pelea entre la vida y sus adversarios. Lilí es, pues, un alter ego de Eva o de Pandora. No la culpabilicemos. Ella es la que enciende la mecha. Pero esa mecha encendida no deja de ser sino el comienzo de la historia necesaria para llegar al final luminoso. Ella es la madre, puerta de la existencia. Y con esa existencia dona alegría y dolor, amor y odio, esperanza y desconsuelo. Confiemos en la piedad postrera y en el corazón humano. Confiemos. Si podemos.
La simbólica de este film, ampliamente utilizada, por ejemplo, en “La historia interminable  de Michael Ende, con su lucha entre el reino de Fantasía y la Nada que lo amenaza o en muchos cuentos infantiles de tradición oral o en tantas otras obras literarias y artísticas, siempre de plena actualidad en la historia del mundo, es hoy día especialmente aplicable. Las guerras provocadas por la ambición y la injusticia, la degradación medioambiental del planeta, cuyo último zarpazo tenemos muy reciente en Japón, el hambre, la miseria, la enfermedad que azotan a las zonas más pobres de la tierra, son algunos de sus exponentes. ¿Ganarán finalmente las fuerzas de la oscuridad o, como en esta bellísima película, los seres de la luz? ¿O, como el día y la noche, seguirán alternando ambos por los siglos de los siglos?

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