lunes, 21 de marzo de 2011

FILOSOFADAS

“La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero”, declara Antonio Machado en boca de su Juan de Mairena, lo que viene a ser más o menos lo mismo que el principio de no contradicción aristotélico; o sea, que “nada puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido”. O, como diría cualquier paisano, lo que es, es y lo que no es, no es. He aquí cómo el poeta, el filósofo y el hombre de la calle coinciden al unísono en algo que parece diáfano, evidente, ¿verdad? Pues no. Llega el relativismo moderno y dice que no, que tampoco es para ponerse así, que a dónde vamos a ir a parar, que la realidad, más que blanca o negra, es gris. Eso es. Gris.
-Bueno. Pero habrá veces que sea blanca o negra.
-Pues… no. No. Siempre es gris. Más o menos oscuro, pero gris.
-Bien. Pero, en definitiva, el gris es la mezcla del blanco y el negro, ¿no? Si analizamos una superficie gris, ¿qué veremos? Un montón de puntitos blancos y negros.
-Sí. Pero nunca veremos nada completamente blanco o completamente negro. Incluso aquello que lo parece, es en alguna medida gris.
-Aún si nos atenemos al mito bíblico, podríamos decir como que Dios, sobre el lienzo blanco de la nada agarró la luz y comenzó a densificarla a base de tinieblas. Y, pincelada aquí, pincelada allá, hizo el mundo; que no es blanco ni es negro, sino gris. Mire, en el símbolo taoísta lo tiene usted expresado divinamente (nunca mejor dicho). En la mitad del círculo negra, que representa al yin, hay un punto blanco y en la mitad blanca, que representa al yang, hay un punto negro. Es decir, que nada es de forma pura, todo lleva no-ser, aunque sea en germen. Insisto, ni blanco ni negro. Todo gris.
-Bien, bien. Entonces, pongamos un ejemplo práctico para terminar de entenderlo. El PSOE, el PP, Fidel Castro o Gadafi, por ejemplo, no son buenos ni malos, blancos ni negros, sino grises, ¿no?
-Hombre, tampoco saque las cosas usted de quicio. Estábamos filosofando. Si se me pone a entrar en temas serios, hay que cambiar el enfoque.
Publicar un comentario